Guillermo Ochoa se despidió del Tri luego del partido contra República Checa en el Estadio Ciudad de México, recibió el Legacy Patch de la FIFA y declaró: «Me voy con la cabeza en alto, me voy vacío».
Guillermo Ochoa se despidió del Tri con el Estadio Ciudad de México de rodillas y en lágrimas, la noche en que México cerró la fase de grupos del Mundial 2026 con nueve puntos —el mejor registro en sus 18 participaciones en una Copa del Mundo— y el portero recibió el Legacy Patch de la FIFA, distinción que comparte con figuras como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo y Luka Modric.
El parche, bordado en su uniforme antes de que pisara la cancha, llegó luego de días de incertidumbre: circuló la versión de que Ochoa no lo recibiría porque, pese a figurar en seis listas de convocados, solo disputó partidos en cuatro Mundiales. La FIFA resolvió a su favor y lo colocó en ese registro junto a los más grandes del juego.
México termina primero del Grupo A con nueve puntos, récord en su historia mundialista. El Tri venció 3-0 a República Checa y se instaló en el primer lugar del Grupo A. El equipo del entrenador Javier Aguirre enfrentará el 30 de junio a uno de los mejores terceros de los grupos C, E, F, H o I. Fue la primera vez en 18 participaciones que México acumula nueve unidades en la fase de grupos.
En ese mismo grupo, Sudáfrica avanzó a la ronda de 16 por primera vez en cuatro apariciones mundialistas, incluida la de 2010 como local, tras vencer 1-0 a Corea del Sur. Los sudafricanos jugarán el domingo 28 de junio en Los Ángeles contra Canadá. Corea del Sur, con tres puntos y diferencia de goles negativa, espera los resultados del resto de los grupos. República Checa cerró con un punto y en el último lugar de la serie.
Al pitazo final, Ochoa no se fue al vestidor. Caminó hacia su portería, besó el poste, se agachó, acarició el pasto. Luego se hincó y lloró. Sus compañeros lo rodearon, lo levantaron y lo cargaron. El Azteca fue el escenario de ese último gesto.
En los videos que la Selección Nacional difundió a través de su cuenta de X, el portero habló sobre lo que significa cerrar este ciclo: “Me voy con la cabeza en alto, me voy vacío. Entregué todo por esta playera, por este país. Gracias por siempre estar detrás de mí y apoyándome”.
Memo Ochoa reconoció que la selección ha sido el eje de su carrera desde el principio: “Mi vida en selección mexicana y en clubes siempre han ido de la mano. Yo creo que la selección siempre ha sido mi brújula”. Habló también de lo que se lleva: los entrenamientos en el CAR, las convocatorias, las personas que fueron parte de su historia. “Son tantos años, los he disfrutado mucho”, dijo.
El portero trazó su propio recorrido: desde los Juegos Olímpicos de 2004 hasta este sexto Mundial. “No concibo a la selección sin mi carrera. Desde mi primer Mundial en Alemania hasta este, mi sexto mundial. Muchas historias, muchas anécdotas, pero siempre tratando de dejar la bandera de México en alto”.
Al dirigirse a la afición, Ochoa fue directo: “Les agradezco porque quiere decir que lo he dejado todo en la cancha. Reconocen el esfuerzo, la entrega, el sacrificio. Gracias por seguirme desde el día uno hasta el último día”.
