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El Gobierno canceló el recibimiento oficial a la Selección Argentina tras la final del Mundial 2026

El operativo político planificado por el Gobierno para recibir a la Selección Argentina tras la final del Mundial 2026 fue desactivado. No habrá salida al balcón de la Casa Rosada ni feriado nacional, y la recepción se limitó a un protocolo operativo sin funcionarios nacionales.

El vuelo AR1971 de Aerolíneas Argentinas aterrizó este lunes por la tarde en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, con varias horas de retraso respecto del cronograma original. El operativo político diseñado durante la semana fue desactivado. No se realizó salida al balcón de la Casa Rosada ni se decretó feriado nacional. La recepción quedó reducida a un protocolo estrictamente operativo, sin funcionarios nacionales presentes, y el plantel abandonó rápidamente el predio de la AFA en Ezeiza rumbo a distintos destinos.

La organización estuvo atravesada por tensiones entre la necesidad política del Gobierno de capitalizar el fenómeno deportivo y la decisión del plantel de mantenerse al margen de cualquier utilización partidaria. El punto de inflexión se produjo tras la victoria frente a Inglaterra en las semifinales, cuando los futbolistas desplegaron una bandera con la inscripción ‘Las Malvinas son argentinas’. Ese gesto generó repercusiones internacionales y tensiones dentro del oficialismo libertario.

En la Casa Rosada, el episodio provocó incomodidad porque la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, había respaldado ante la FIFA la prohibición de exhibir mensajes políticos dentro de los estadios. El presidente Javier Milei calificó de ‘imprudente’ la actitud de los jugadores, definición que luego intentó moderar pero que generó malestar dentro del plantel. La tensión escaló cuando el Presidente publicó mensajes en sus redes sociales cuestionando a quienes hacían ‘berrinches de adolescente termo mononeuronal’, expresiones interpretadas como respuesta indirecta a las críticas surgidas durante el Mundial.

La situación se agravó tras las declaraciones de Lionel Messi una vez finalizado el torneo. El capitán dedicó la campaña a ‘los argentinos que no tienen trabajo o no llegan a fin de mes’, mensaje interpretado como referencia a la situación económica del país. El vocero presidencial Adrián Ravier respondió públicamente, señalando que el Gobierno no compartía esa caracterización y defendió las políticas de ajuste económico.

Mientras el Ejecutivo insistía en que preparaba un gran recibimiento, se realizaron reuniones organizativas entre la Casa Rosada, Casa Militar y distintos organismos nacionales para diagramar un operativo de seguridad. La Provincia de Buenos Aires fue excluida de la planificación inicial, pese a que el aeropuerto y el predio de la AFA se encuentran dentro de su jurisdicción. La consigna era que ‘el epicentro va a ser la Ciudad de Buenos Aires’, con el objetivo de trasladar a la delegación hacia la Casa Rosada y organizar una celebración en Plaza de Mayo bajo control exclusivo del Gobierno nacional.

Ni la AFA ni los integrantes del cuerpo técnico dieron señales sobre el cronograma definitivo. Ante el temor de repetir el desplante ocurrido tras el Mundial de Qatar, la Casa Rosada elaboró una propuesta alternativa: ofrecer una Casa Rosada ‘vacía’ de dirigentes políticos para que los futbolistas pudieran salir al balcón frente a Plaza de Mayo. Karina Milei encomendó gestiones para acercar posiciones con la AFA, y el jefe de Gabinete Diego Santilli fue convocado para explorar una salida aprovechando su relación con el presidente de AFA, Claudio ‘Chiqui’ Tapia. Ningún contacto logró revertir la situación.

Durante el vuelo de regreso desde Nueva Jersey, los jugadores realizaron una votación interna para resolver si aceptarían la invitación del Gobierno. La respuesta fue negativa. La mayoría resolvió mantener el criterio adoptado tras el Mundial de Qatar y evitar cualquier actividad organizada por la Casa Rosada. Lionel Messi y Rodrigo De Paul definieron permanecer en Miami, mientras otros once futbolistas regresarían directamente a Europa sin pasar por Buenos Aires.

Mientras esa decisión circulaba dentro de la delegación, el presidente Milei publicó en sus redes sociales que serían los propios jugadores quienes decidirían si el lunes sería declarado feriado nacional. Esa publicación sorprendió dentro del Gobierno. Karina Milei no había sido informada sobre el contenido del comunicado que horas después emitiría la AFA confirmando que el plantel llegaría directamente al predio de Ezeiza y que muchos futbolistas no regresarían al país.

Con el nuevo escenario confirmado, el Gobierno canceló la posibilidad de decretar el feriado nacional y reformuló el operativo. El recibimiento quedó en manos de los organismos de seguridad: la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) asumió el operativo dentro del aeropuerto; la custodia hasta el predio de la AFA quedó a cargo del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín; y la seguridad en los alrededores del complejo deportivo fue coordinada por la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

Los jugadores abandonaron el predio de Ezeiza en vehículos particulares, descartando la cena prevista para cerrar la participación en el Mundial. Detrás del fracaso organizativo se encuentra el enfrentamiento político entre el Gobierno y la conducción de la AFA, en torno a las Sociedades Anónimas Deportivas, la resistencia encabezada por Claudio Tapia y la creciente judicialización del vínculo. A esto se sumaron investigaciones judiciales que involucran a la conducción de la entidad y denuncias impulsadas desde organismos nacionales.

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