La garza nocturna coroninegra, el ave zancuda más común en Nueva York, registra una disminución del 55% en los últimos 22 años. Especialistas advierten que, de no actuar, podría desaparecer del puerto para 2037.
La garza nocturna coroninegra, aunque suele pasar desapercibida, es el ave zancuda más común en Nueva York. Sin embargo, su población ha disminuido en los últimos años y, según informes de anidación en el puerto de Nueva York-Nueva Jersey realizados por NYC Bird Alliance durante los últimos 40 años, la población registra una caída del 55% en los últimos 22 años.
Esta ave sale al anochecer para cazar y permanece inmóvil a la orilla del agua hasta atrapar un pez o un cangrejo. Por la mañana, regresa a islas pequeñas donde anida junto a otras especies como la garza azulada grande y la garceta grande. Los especialistas estiman que, si no se actúa, la especie podría desaparecer del puerto para 2037.
La NYC Bird Alliance afirma que la garza nocturna coroninegra es un indicador clave del estado del puerto. “Como depredador superior que se alimenta de prácticamente todos los hábitats que ofrece el puerto, su salud es un reflejo de todo el sistema: el agua, las marismas y la red de vida que convierte al puerto de Nueva York en uno de los grandes estuarios urbanos del mundo”, señala la organización.
Aunque la especie está catalogada como en peligro en Pensilvania y amenazada en Maine y Nueva Jersey, en Nueva York no aparece en ninguna lista de protección. La NYC Bird Alliance solicita a los organismos estatales y locales que tomen medidas para reducir la depredación y las perturbaciones humanas en las islas con nidos, así como restaurar el entorno para fomentar la resiliencia climática y la biodiversidad.
La organización también pide al público firmar una petición para que los parques de la ciudad de Nueva York y el Departamento de Conservación Ambiental del Estado de Nueva York financien investigaciones sobre las causas del declive. Advierte que la desaparición de esta población podría poner en peligro el futuro de la especie en toda la región atlántica.
Entre las posibles causas del declive, los especialistas mencionan la depredación, los contaminantes y las perturbaciones en el hábitat. Según Gothamist, los nidos son vulnerables a depredadores como mapaches que llegan a las islas nadando o por las vías del metro. Además, la actividad humana, el tráfico marítimo y el desarrollo urbanístico afectan los humedales y favorecen la presencia de microplásticos y sustancias químicas.
