El 4 de junio de 1943, un movimiento militar depuso al presidente Ramón Castillo. A diferencia de otros golpes del siglo XX, este fue convalidado por el voto popular en 1946.
El 4 de junio de 1943, un movimiento militar depuso al presidente Ramón Castillo. Este hecho se inscribe en una serie de seis golpes militares victoriosos en la Argentina del siglo XX, junto a los de 1930, 1955, 1962, 1966 y 1976. Su peculiaridad radica en que, a diferencia de los demás, fue convalidado por el voto popular libremente emitido dos años y medio después.
El golpe de 1930, encabezado por Uriburu, derivó en la Concordancia con proscripción de la UCR. El de 1955 llevó a la elección de Frondizi, candidato no deseado por el gobierno militar. El de 1962 resultó en la elección de Illia, no buscada por los sectores militares triunfantes. La Revolución Argentina (1966) concluyó con el ascenso de Cámpora en 1973. El golpe de 1976 finalizó con la elección de Raúl Alfonsín, quien promovió el enjuiciamiento de sus responsables.
El contexto internacional incluye el VII Congreso de la Komintern en Moscú (1935), que impulsó un giro estratégico hacia la conformación de Frentes Populares con fuerzas de centro e izquierda. En Argentina, el Partido Comunista buscó alianzas con socialistas, demoprogresistas y la UCR. Un acto público el 1 de mayo de 1936 reunió a Paulino González Alberdi, Mario Bravo y Arturo Frondizi.
Estos movimientos generaron preocupación en el Ejército. Durante la década del ’30 y comienzos de los ’40 se registraron conspiraciones castrenses abortadas, de orientación yrigoyenista y nacionalista. La Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial sumaron factores a la situación política, que derivó en una “guerra civil fría”, según el analista Alain Rouquié.
Dentro de los cuarteles existían diversas tendencias, con coincidencias difusas: inquietud por el crecimiento del comunismo y el riesgo de una lucha fratricida. El Ejército comenzó a verse como “salvaguardia de lo permanente”, en palabras de José Antonio Primo de Rivera. La muerte de tres figuras políticas –el presidente Roberto Marcelino Ortiz, el ex presidente Agustín P. Justo y Marcelo T. de Alvear– agravó la situación.
En ese marco surgió el GOU (Grupo de Oficiales Unidos o Grupo Obra de Unificación), que no realizó el golpe pero permitió procesar líneas políticas y ambiciones entre oficiales superiores. El GOU fue coherente en tres objetivos: evitar el crecimiento de fuerzas de izquierda, resistir presiones externas belicistas y prevenir la guerra civil. Según algunas interpretaciones, esto permitió una anticipación estratégica frente a los objetivos de la Komintern y del progresismo del Departamento de Estado de Roosevelt, y se completó con la “nacionalización de las masas” en 1944.
El 24 de febrero de 1946, el candidato oficialista Juan Domingo Perón ganó las elecciones y asumió la presidencia el 4 de junio.
