Desde la Cámara de Semillas alertan que el bajo uso de semilla fiscalizada compromete la sustentabilidad del sector, la calidad y la innovación tecnológica, y plantean la necesidad de un diálogo amplio entre todos los actores.
Según informaron desde la Cámara de Semillas (Casem), el sistema de semilla fiscalizada atraviesa un período de estancamiento que compromete su sustentabilidad y pone en riesgo el desarrollo tecnológico del sector agropecuario. La entidad remarcó que la semilla cumple un rol central como base del desarrollo productivo, la innovación y la competitividad.
Uno de los principales puntos de preocupación es el bajo nivel de uso de semilla fiscalizada. Desde Casem indicaron que esta herramienta es clave para garantizar estándares de calidad, trazabilidad y respaldo técnico, pero advirtieron que su escasa comercialización debilita toda la cadena y desincentiva la inversión en genética.
Frente a este panorama, la Cámara planteó la necesidad de generar una instancia de diálogo que incluya a todos los actores del sistema. Consideraron indispensable avanzar en una mesa amplia para construir consensos y superar las posiciones enfrentadas que, según su visión, frenan el desarrollo del sector.
Además, desde la entidad insistieron en que la semilla debe ser considerada un bien estratégico, al tratarse del primer eslabón de la producción agropecuaria y un factor determinante para el crecimiento sostenible.
En relación al rol público, Casem subrayó la importancia de fortalecer la intervención del Instituto Nacional de Semillas (INASE) como organismo encargado de garantizar el equilibrio de la cadena. Según plantearon, es necesario avanzar en reglas claras, mayor previsibilidad y condiciones que promuevan la inversión y la innovación.
Por último, la Cámara aseguró que cuenta con propuestas concretas para revertir el escenario actual y expresó su disposición a trabajar de manera conjunta con los distintos actores para alcanzar soluciones que impulsen al sistema productivo.
