El partido Demócrata obtuvo la mayoría en la Cámara de Representantes y el Senado. La economía y la guerra con Irán fueron los temas centrales de la campaña. El resultado podría afectar el financiamiento externo de Argentina.
El martes por la noche, el Partido Demócrata recuperó el control de la Cámara de Representantes y del Senado de Estados Unidos, según los resultados electorales. La victoria incluyó estados considerados pendulares como Ohio, Iowa, Kansas, Carolina del Sur y Texas, donde James Talarico ganó la primera banca senatorial demócrata desde 1988. La última vez que un presidente perdió ambas cámaras en una elección de medio término fue en 2006, durante el gobierno de George W. Bush.
Factores económicos
Según la encuesta a boca de urna de NBC News, tres de cada cuatro votantes describieron la economía como mala, el 65% sostuvo que las políticas del presidente la empeoraron y el 62% responsabilizó al mandatario por los precios altos. La aprobación presidencial se ubicó en torno al 38%. Los aranceles, presentados como instrumento de reindustrialización, fueron considerados dañinos para la economía local por dos tercios de los votantes.
La guerra con Irán
El conflicto con Irán, que el presidente Trump había definido como un «pequeño desvío», lleva casi ocho meses. El 62% de los votantes consideró que iniciar el conflicto fue un error. El precio del diésel se acercó a máximos históricos y la nafta registró el valor más alto en una jornada electoral.
Consecuencias para el gobierno de Trump
Con un Congreso opositor, el presidente Trump enfrentará limitaciones para su agenda legislativa. El Congreso controla el presupuesto, puede citar funcionarios e investigar. Algunos sectores demócratas evalúan la posibilidad de un juicio político, aunque otros rechazan esa opción por considerarla polarizante. Sin mayorías legislativas, Trump ha anunciado que gobernará mediante decretos y vetos.
Impacto en Argentina
El gobierno argentino de Javier Milei había alineado su política exterior con la administración Trump. En octubre de 2025, el Tesoro de Estados Unidos, bajo la gestión de Scott Bessent, activó un swap de US$20.000 millones antes de las elecciones legislativas argentinas. Argentina utilizó unos US$2.500 millones y los devolvió en enero. El Fondo de Estabilización Cambiaria, utilizado para esa operación, queda bajo la órbita del Comité Bancario del Senado, que ahora presidirán los demócratas. Varios legisladores demócratas habían cuestionado el auxilio como una operación política con fondos públicos. Para Argentina, que necesita acceso a financiamiento internacional y tiene un riesgo país superior a los 830 puntos, la nueva composición del Congreso estadounidense implica una revisión de sus vínculos financieros.
En la Casa Rosada relativizan el impacto. Sostienen que el vínculo responde a una mirada estratégica del Departamento de Estado sobre el Atlántico Sur y que la Casa Blanca y el Tesoro seguirán en manos de Trump. Bessent definió a Argentina como aliada de Estados Unidos y no de Trump.
