El 15 de octubre se conmemora el centenario del nacimiento del filósofo francés Michel Foucault. Sus viajes a Irán en 1978 como periodista del Corriere della Sera y sus artículos sobre la revolución que derrocó al Sha generaron debates que continúan hasta hoy.
El 15 de octubre se cumplen cien años del nacimiento de Michel Foucault, el filósofo francés cuya obra abarcó temas como el poder, el saber y la subjetividad. Considerado una de las figuras más influyentes del pensamiento del siglo XX, su legado incluye libros como Vigilar y castigar, La historia de la locura y Las palabras y las cosas.
Hace cuarenta y ocho años, en 1978, Foucault viajó dos veces a Teherán como corresponsal del diario italiano Corriere della Sera. Envió ocho artículos sobre el movimiento popular que provocó la caída del Sha Mohammad Reza Pahlevi y el regreso del ayatolá Ruhollah Jomeini tras quince años de exilio. También publicó textos entre fines de 1978 y mediados de 1979 en Le Nouvel Observateur, L’Unità y Le Monde.
Diez años atrás apareció el libro Foucault en Irán, del profesor irano-estadounidense Behrooz Ghamari-Tabrizi, que fue reseñado el 1 de abril de este año por el profesor Gal Hertz, de la Universidad de Bezalel, Jerusalén, en el periódico israelí Haaretz.
En sus crónicas, Foucault introdujo el concepto de «espiritualidad política» para describir la dimensión del movimiento iraní. Según el filósofo, la espiritualidad en la antigüedad no era un conjunto de conocimientos, sino un camino de transformación personal, una «metanoia» o conversión. Foucault sostuvo que en Irán esa espiritualidad trascendía el plano individual y se manifestaba en una rebelión colectiva.
El filósofo afirmó que la revolución iraní era un fenómeno novedoso, diferente de la Revolución Francesa y la Rusa, y que exigía un cambio de mentalidad para comprenderla. Para Foucault, Jomeini sintetizaba el deseo popular y unificaba a diversos grupos de la resistencia.
Ghamari-Tabrizi, en su libro, defiende a Foucault de las críticas que recibió tras el triunfo de la revolución y la instauración del estado islámico. El académico sostiene que condenar el régimen teocrático en nombre de valores europeos supone desconocer la historia de Irán, la coyuntura política y el contexto del tránsito de un régimen despótico a otro que califica de popular. Según Ghamari, Foucault no solo describió lo que vio en Teherán, sino que reforzó su crítica a la tradición del Iluminismo y a su versión de la libertad y los derechos humanos.
Las crónicas de Foucault generaron controversia. Sus críticos lo acusaron de idealista irresponsable y amoral por apoyar un movimiento que luego derivó en violencia, represión y muerte. Se le imputó haber estado ciego y sordo a lo que el régimen islámico produciría después.
En sus artículos, Foucault describió el entusiasmo de las masas, el espíritu de sacrificio de un pueblo que se enfrentaba desarmado a los tanques de la monarquía, y lo que llamó la «espiritualidad» de un pueblo en rebeldía. Escribió que la religión no era «el opio de los pueblos», sino un ceremonial, un vocabulario y un modo de estar en común que transformaba la subjetividad de los participantes.
En mayo de 1979, proclamada la República Islámica de Irán, Foucault publicó en Le Monde el artículo «¿Es inútil sublevarse?». Allí se detuvo en la expresión de un pueblo que dice «ya no obedezco más», «no me someto más», aun a riesgo de la vida. Sostuvo que esa decisión es irreductible y que ningún poder puede hacerla desaparecer. Citó al filósofo Max Horkheimer con la pregunta: «¿es deseable la revolución?».
Foucault se definió como un «intelectual antiestratégico», que no calcula ganancias y pérdidas ni acepta la investidura del estratega. Su actitud, según escribió, era la del respeto por el carácter irreductible del sublevado y su singularidad.
El legado de Foucault incluye su análisis de las relaciones entre poder, saber y subjetividad, y su influencia en disciplinas como la filosofía, la historia, la sociología y la teoría política. Sus crónicas sobre Irán continúan siendo objeto de debate entre académicos y lectores.
