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Reanudación de los combates en Yemen deja más de 300 muertos

Los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes hutíes se concentran en el suroeste del país, cerca del estrecho de Bab al Mandab, tras varios años de calma.

Los combates en Yemen entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, se reanudaron tras varios años de calma. Según informes, el último estallido del conflicto dejó más de 300 muertos.

Los enfrentamientos se concentran desde el jueves en el suroeste del país, cerca del estrecho de Bab al Mandab, una vía marítima estratégica para el comercio mundial y el tránsito de petróleo saudí hacia el mar Rojo. El investigador yemení Ahmed Hazaa afirmó: “Quien controle Bab al Mandab puede dictar sus condiciones”.

Importancia de Bab al Mandab

Bab al Mandab conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y, en tiempos de paz, permite el acceso al canal de Suez y al Mediterráneo, acortando las rutas marítimas entre Asia, Europa y Norteamérica. Una ofensiva exitosa de los hutíes podría fortalecer su capacidad para amenazar la navegación en la zona, como ocurrió durante gran parte de la guerra en Gaza, cuando atacaron buques mercantes y obligaron a desvíos alrededor del sur de África.

El bloqueo iraní del estrecho de Ormuz, al otro lado de la Península Arábiga, aumentó la relevancia de Bab al Mandab. Arabia Saudita desvió la mayor parte de sus exportaciones de crudo hacia esas aguas. Entre marzo y mediados de julio, las exportaciones sauditas a través de Bab al Mandab se multiplicaron por ocho, según datos citados en el informe.

El papel de Irán

Los hutíes cuentan con el apoyo de Irán, aunque son independientes en sus decisiones. En junio, medios iraníes advirtieron que Teherán y sus aliados activarían “otros frentes” en su conflicto con Estados Unidos, incluido el estrecho de Bab al Mandab. Sin embargo, los analistas están divididos sobre el grado de influencia externa en los nuevos combates.

Hazaa sostuvo que la ofensiva hutí está “claramente dirigida a ayudar a Irán con su bloqueo de Ormuz”. Añadió: “Los yemeníes no ganan nada con esta guerra. Es una guerra regional dirigida por otros actores”. Por su parte, Farea Al Muslimi, del centro de estudios Chatham House, declaró a la AFP: “No creo que esto esté necesariamente dirigido por los iraníes”. Señaló que Irán podría beneficiarse de las operaciones hutíes contra Riad, pero eso no implica que tome las decisiones.

Fortalecimiento hutí y gobierno dividido

La guerra en Yemen, que comenzó en 2014, enfrenta a los hutíes contra el gobierno reconocido internacionalmente. Los rebeldes controlan la mayoría de los principales centros poblados, incluida la capital Saná, mientras que el gobierno y sus aliados mantienen presencia en Adén y el puerto de Mokha, en el estrecho de Bab al Mandab.

Una tregua de corto plazo en 2022 congeló las líneas del frente y se mantuvo hasta julio, cuando los combates se reanudaron. Según el informe, los enfrentamientos se desencadenaron por la llegada a Saná de un avión iraní sin autorización saudita, en desafío al control de Riad sobre el espacio aéreo yemení. Hubo ataques contra el aeropuerto de Saná, atribuidos a los sauditas, seguidos de represalias hutíes, lo que intensificó las hostilidades y obligó a miles de civiles a huir.

Al Muslimi indicó que la ofensiva actual “no fue una sorpresa”, ya que los hutíes aprovecharon la tregua para entrenar a sus fuerzas, reforzar su arsenal y desarrollar nuevas tecnologías. En contraste, las fuerzas progubernamentales, una agrupación heterogénea y dividida en facciones, se han fragmentado aún más. “Simplemente no tienen el hábito de coordinarse entre sí”, explicó.

La ONU advirtió el año pasado que 17 millones de personas tenían dificultades para alimentarse y que otro millón enfrentaba hambre extrema en Yemen, uno de los países más poblados de la región.

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