Un estudio internacional publicado en Frontiers in Hematology reveló que el 89% de los pacientes con LLC que presentaron síntomas antes del diagnóstico no los asoció con la enfermedad. La fatiga, la inflamación de ganglios y la fiebre fueron los signos más frecuentes.
Buenos Aires, 1 de septiembre (NA) – La leucemia linfocítica crónica (LLC) puede avanzar sin síntomas evidentes en sus primeras etapas. Una encuesta internacional publicada en la revista Frontiers in Hematology analizó las respuestas de 846 pacientes con LLC provenientes de Brasil, Canadá, China, Dinamarca, Estados Unidos, Irlanda, Israel, Italia, Países Bajos, Reino Unido y República Checa, entre otros países.
Según el estudio, el 69% de los participantes manifestó haber tenido síntomas antes del diagnóstico. De ese grupo, el 89% desconocía que esos síntomas podían corresponder a una leucemia. La edad mediana de los encuestados fue de 66 años y el 84% tenía 56 años o más.
Los síntomas más reportados fueron fatiga (40%), inflamación de ganglios linfáticos (27%) y fiebre o sudoración nocturna (19%). En el 71% de los casos, la enfermedad fue detectada mediante un análisis de sangre o un control de salud, según el informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas.
Fernando Piotrowski, paciente con leucemia y director ejecutivo de la Asociación Leucemia Mieloide Argentina (ALMA), afirmó: “Aunque no haya datos argentinos en la encuesta, refleja una realidad que vemos con frecuencia: nadie tiene por qué saber que el cansancio, la transpiración nocturna o un ganglio inflamado pueden estar asociados a una enfermedad de la sangre. Son manifestaciones muy inespecíficas. Por eso es importante generar conocimiento, sin alarmar, para que las personas consulten y, ante determinados hallazgos, puedan llegar oportunamente al hematólogo”.
La LLC es un tipo de cáncer de sangre que afecta a los linfocitos. Es más frecuente en adultos mayores y no siempre requiere tratamiento inmediato tras el diagnóstico. El estudio indicó que el 84% de los pacientes atravesó alguna vez una etapa de espera en observación, que consiste en controles periódicos sin tratamiento hasta que aparezcan signos de progresión. Entre quienes pasaron por esa etapa, el 25% manifestó haberse sentido “muy preocupado” en ese momento.
Piotrowski explicó: “Para cualquiera es difícil escuchar ‘usted tiene una leucemia’ y, a continuación, ‘por ahora no vamos a tratarla’. Puede interpretarse como que no se está haciendo nada, cuando en realidad esa espera es una conducta médica establecida para muchos pacientes con LLC. Explicar el porqué, qué se va a controlar y qué situaciones podrían determinar el inicio de un tratamiento ayuda enormemente a transitar esa etapa con menos incertidumbre. En ese sentido, las organizaciones de pacientes podemos acompañar al equipo de salud brindando información a los pacientes”.
La publicación de la encuesta coincide con la actualización de las guías de la European Hematology Association para el manejo de la LLC. Las nuevas recomendaciones establecen que la quimioinmunoterapia ya no está recomendada cuando se dispone de tratamientos dirigidos. Esto implica un cambio hacia combinaciones de terapias dirigidas, libres de quimioterapia y con una duración previamente establecida.
Sobre este punto, Piotrowski sostuvo: “El concepto de tratamiento finito tiene un valor enorme. Saber que existe un comienzo y un final previstos y que después puede haber un período sin recibir medicación cambia la manera de proyectar la vida alrededor de la enfermedad. Y que hoy esto pueda lograrse mediante esquemas libres de quimioterapia muestra cuánto avanzó el tratamiento en pocos años”.
Desde ALMA señalaron que los resultados de la encuesta y las nuevas guías europeas, en el marco del Día Mundial de la LLC, muestran que el avance científico requiere acompañarse de información clara para los pacientes y de políticas públicas que garanticen el acceso equitativo a la innovación. “Estamos ante una paradoja. Nunca hubo tanta información ni tantas herramientas para abordar las leucemias, aunque persisten el temor a la palabra leucemia y dificultades para acceder a un especialista -en este caso, el hematólogo-, a tratamientos innovadores y a estudios específicos de control. Esto refleja que seguimos teniendo mucho trabajo por delante”, concluyeron desde ALMA.
