El presidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU), Damián Tabakman, analiza la crisis del sector y señala la falta de financiamiento como el principal obstáculo para la reactivación y el acceso a la vivienda.
El sector de la construcción en Argentina enfrenta un escenario complejo, marcado por la caída en la rentabilidad de los proyectos y la retirada de inversores. Según Damián Tabakman, presidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU), «la rentabilidad que antes justificaba la inversión hoy no existe». Esto se debe a que los costos de construcción medidos en dólares se duplicaron en promedio, mientras que el precio del metro cuadrado apenas registró aumentos.
Tabakman explicó que, históricamente, el sector funcionó con inversores que buscaban resguardar ahorros o generar ganancias. Sin embargo, en la coyuntura actual, muchos de esos actores no cuentan con excedentes. Además, el producto terminado suele valer menos que el pozo, lo que complejiza aún más el panorama, salvo excepciones.
Desde la CEDU proponen distintas medidas para reactivar la actividad, como mayor agilidad en trámites y desgravaciones impositivas. No obstante, el factor más relevante es el acceso al crédito. «Sin crédito, el sector no podrá ponerse en marcha», afirmó Tabakman. El crédito, especialmente desde el pozo y a largo plazo, permitiría trabajar con el usuario final, quien evaluaría las propuestas bajo otra lógica, con cuotas más accesibles en plazos extensos.
De manera incipiente, comienzan a aparecer algunas señales, como la baja de tasas en UVA y préstamos en dólares para usados, pero el proceso es lento. Los bancos señalan la falta de securitización y el aumento de la morosidad como obstáculos.
El impacto de esta situación trasciende al sector. Sin crédito, millones de argentinos quedan excluidos del acceso a la vivienda, ya que la clase media no puede afrontar los pagos en los plazos de obra. Asimismo, la construcción es un gran motor de actividad y empleo, por lo que su reactivación tendría un efecto macroeconómico positivo.
Tabakman destacó que el crédito a la construcción debe estar acompañado por financiamiento al comprador desde el inicio para reducir la incertidumbre en un país volátil. En todas las economías desarrolladas, el crédito cumple un rol esencial canalizando el ahorro hacia la inversión. En Argentina, la falta de confianza limita los depósitos bancarios y, en consecuencia, la capacidad de préstamo.
«Más que esperar una mejora del contexto, resulta imprescindible generar condiciones para que el crédito vuelva a ocupar un rol central. Porque, en definitiva, los países que crecen lo hacen con crédito», concluyó el presidente de la CEDU.
