El Ministerio del Interior ordenó un operativo de seguridad con 70.000 policías y efectivos del equipo antiterrorista Sentinelle. Se registraron incidentes, detenciones y cierre de comercios en las principales ciudades.
Francia vivió este martes una nueva jornada de protestas en las calles que derivó en incidentes entre manifestantes y fuerzas del orden en las principales ciudades del país. Los manifestantes ocuparon vías de comunicación y se registraron enfrentamientos directos en los cascos urbanos.
La quema de contenedores, el levantamiento de barricadas y la paralización del transporte público se registraron en distintos puntos. Las fuerzas de seguridad recurrieron al uso de gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes en los puntos de mayor conflicto.
Las autoridades reportaron decenas de detenciones en todo el territorio nacional bajo cargos de atentado a la autoridad y vandalismo. Ante el riesgo de saqueos, la mayoría de los locales comerciales de los centros urbanos cerraron sus puertas y resguardaron sus vitrinas.
El Ministerio del Interior ordenó un operativo de seguridad con al menos 70.000 policías desplegados en todo el país, que patrullan zonas críticas y accesos a instituciones estatales. A este contingente se sumaron efectivos militares del equipo antiterrorista Sentinelle, movilizados para reforzar la vigilancia de puntos sensibles. El rol de este cuerpo militar está delimitado al resguardo del orden civil e institucional preventivo.
