Una nueva tanda de registros atribuidos al Pentágono reúne avistamientos de objetos voladores no identificados sobre la isla Santa Catalina ocurridos entre las décadas de 1940 y 1950. Los expedientes incluyen los relatos de tres jóvenes exploradores y de otro testigo que dijo haber visto una luz circular que luego se dirigió hacia Los Ángeles, informó CBS LA.
Una nueva tanda de registros atribuidos al Pentágono reúne avistamientos de objetos voladores no identificados sobre la isla Santa Catalina ocurridos entre las décadas de 1940 y 1950. Los expedientes incluyen los relatos de tres jóvenes exploradores y de otro testigo que dijo haber visto una luz circular que luego se dirigió hacia Los Ángeles, informó CBS LA.
El medio estadounidense señaló que los documentos fueron divulgados el viernes y que describen observaciones sin una explicación definitiva consignada en los archivos. Los casos se produjeron frente a la costa del sur de California, en un período de fuerte interés público por la aviación, la exploración espacial y los relatos de ciencia ficción.
La información no presenta los avistamientos como prueba de un origen extraterrestre. En cambio, recupera las declaraciones de un especialista que planteó reservas sobre las interpretaciones que suelen acompañar este tipo de testimonios históricos.
Tres exploradores reportaron un objeto plateado en agosto de 1952
Uno de los documentos citados por CBS LA está fechado en agosto de 1952. Allí consta el relato de tres miembros de los Boy Scouts, quienes afirmaron haber observado un objeto de color plateado que viajaba a una velocidad superior a la de un avión a reacción convencional.
Los jóvenes no lograron precisar la altitud a la que se encontraba el objeto. El registro tampoco ofrece detalles sobre su tamaño, trayectoria completa o condiciones meteorológicas durante la observación, por lo que el episodio quedó asentado como un reporte sin identificación concluyente.
El interés del caso reside en que vincula el testimonio con la isla Santa Catalina, ubicada frente a la costa de California. De acuerdo con lo publicado por el canal, el archivo forma parte de la documentación que volvió a circular tras la divulgación de los nuevos materiales del Pentágono.
Años después, otro expediente recogió una observación distinta en la misma área. El relato fue atribuido a un hombre cuya identidad no se especifica en la nota de CBS LA.
Un testigo dijo haber visto una luz púrpura y blanca en 1953
El segundo caso referido en los documentos corresponde a noviembre de 1953. El hombre aseguró que vio un objeto redondo de tonos púrpura y blanco suspendido sobre la isla antes de que iniciara un desplazamiento en dirección a Los Ángeles.
El testigo describió que el objeto permaneció inmóvil durante un lapso no determinado. Luego, siempre de acuerdo con el registro citado por el medio, cambió su posición y avanzó hacia la ciudad californiana.
Los archivos divulgados no establecen qué era el objeto ni si hubo otros observadores que pudieran confirmar el episodio. Tampoco detallan si las autoridades realizaron una investigación posterior sobre ese avistamiento concreto.
La ausencia de una explicación en los documentos no equivale a una confirmación de actividad extraterrestre. Esa distinción fue subrayada por Bill Diamond, presidente y director ejecutivo del Instituto de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI), durante una entrevista con CBS LA.
El presidente del SETI pidió prudencia al interpretar los expedientes
Diamond manifestó que los informes recién divulgados deben ser evaluados con cautela. El especialista sostuvo que considera probable la existencia de vida fuera del sistema solar, pero cuestionó que los relatos de objetos observados desde la Tierra permitan concluir que se trató de naves de otros mundos.
“Es difícil imaginar que alguien viaje hasta aquí, sobrevuele la zona durante un par de horas y después se vaya”, afirmó el director del SETI, en declaraciones recogidas por el canal de televisión.
También vinculó el contexto de aquellos años con el auge de la ciencia ficción y con el desarrollo de investigaciones espaciales, factores que, a su juicio, podían influir en la manera de interpretar fenómenos observados en el cielo.
Diamond indicó que “hay más fotografías de ovnis de ese período que en la actualidad”, pese a que hoy existen miles de millones de cámaras de alta resolución en manos de particulares. La comparación, aseguró, es un motivo adicional para evitar conclusiones apresuradas.
El presidente del SETI aceptó que algunos relatos de testigos pueden referirse a hechos reales aún no identificados. Sin embargo, diferenció esa posibilidad de la existencia de pruebas de contacto con seres de otros planetas. “La probabilidad de que no haya otra vida en el universo es prácticamente cero”, expresó, aunque advirtió que encontrarla o interactuar con ella puede ser difícil.
