La expolicía de Córdoba Eva Molinelli Torres se refirió al acuerdo de juicio abreviado al que accedió su expareja, Gustavo Folli Pedetta, exjefe de Bomberos, y a su situación tras ser pasada a retiro en julio de 2023.
Eva Molinelli Torres (44) fue comisario en la Policía de Córdoba hasta julio de 2023, cuando la entonces jefa de la fuerza Liliana Zárate Belletti la pasó a retiro. Ocurrió meses después de que ella denunció a quien fue su pareja durante una década, Gustavo Folli Pedetta, exjefe de Bomberos, subjefe de Policía y director de Defensa Civil de la Municipalidad de Córdoba.
La semana pasada, Folli Pedetta aceptó un acuerdo propuesto por la Fiscalía de la Cámara 3ª del Crimen y reconoció todos los delitos por los que está acusado en la megacausa Bomberos, a cambio de una pena de 6 años y 2 meses de prisión efectiva e inhabilitación para ocupar cargos públicos y de seguridad por 10 años. Los cargos que afronta son asociación ilícita en carácter de jefe y organizador, falsedad ideológica, coacción, amenazas y lesiones graves calificadas por violencia de género en perjuicio de Molinelli Torres.
Perfil CÓRDOBA la entrevistó. «Pido al gobernador Llaryora una reparación institucional», señaló asegurando que procura recuperar el cargo del cual fue desplazada y todos los derechos que le quitaron en la Policía. Pero también fue más allá: «Si se hacía un juicio oral, queda presa media provincia», aseguró.
Si bien la audiencia de juicio abreviado es pública, la instancia es diferente a un debate oral abierto, con presencia de jurados populares que deberían intervenir porque gran parte de los acusados fueron funcionarios públicos. Sobre esa posibilidad que parece trunca, Molinelli Torres señala que estaba dispuesta a ventilar en el debate episodios graves que involucrarían a un ministro provincial -a quien ya mencionó en la etapa instructoria de la causa- e incluso al gobernador, que convocó a Folli a la Dirección de Defensa Civil cuando fue intendente de la ciudad de Córdoba.
Además de Folli, otros nueve acusados acordaron también juicios abreviados, salvo el expolicía Julio Zárate. Ahora, todo deberá ser homologado por la Cámara 3ª del Crimen, integrada por Leandro Quijada, Gustavo Ispani y María de los Ángeles Palacio de Arato.
La megacausa Bomberos, con más de 60 líneas de investigación, determinó la existencia de una banda organizada desde mediados de la década pasada integrada por jefes y personal de Bomberos, gestores y empresarios. Las maniobras consistieron en la emisión de certificados de Bomberos apócrifos para obtener habilitaciones municipales de diferentes instituciones y comercios.
La entrevista con Molinelli Torres se centró en la causa y sobre su situación actual. En la charla, se refirió a Folli Pedetta pero no pronunció su nombre, también a que uno de tres hijos fue policía y se alejó de la fuerza. Una hermana trabaja en la Policía y sufrió maltrato de su parte. A tres años de la detención del exfuncionario, dice que sigue con miedo.
«Hay muchas cosas graves que no se saben. Puso cámaras en toda la casa, me filmaba hasta en situaciones íntimas, y con eso me amenazaba que las iba a mostrar. Imagínate si tenés varones a cargo y te dicen que se van a difundir imágenes sexuales tuyas; con tu pareja, pero sexuales al fin y que también iba a tomar conocimiento mi hijo que estaba en ese momento en la Escuela de Cadetes (de la Policía de Córdoba) con sus compañeros. Viví situaciones terribles, como esas muchas más», sostuvo.
—¿Hubo un resarcimiento económico de parte de Folli Pedetta?
—Hasta ahora no. Intentó darme una cifra irrisoria, en relación al daño que me hizo. Quisieron ofrecerme 15.000 dólares, pero eso no representa todo lo que perdí en el trabajo, todo lo que dejé y postergué durante años por estar en la Policía, todo lo que no pude crecer laboralmente. Es como decir: sí, te violé, te pegué, te grabé, te amenacé, te reventé en el laburo, te arruiné la familia y pretendés arreglar con esa cantidad de plata. El daño continúa por las necesidades que paso con mis hijos a raíz de todo lo que me hizo. Más allá de eso, necesito la reparación institucional. Al gobernador le mandé un recurso de revisión. Soy una mujer que fue a denunciar un posible hecho de violencia de género. Incluso con él preso y con toda la investigación que se logró, el gobernador nunca hizo nada para reparar mi situación. Era un funcionario de él. Ahora (Folli Pedetta) confesó, el gobernador tiene hasta su confesión.
—¿Qué espera del gobernador?
—A mí me dieron un retiro en el que me hicieron perder entre un 70% y 80% del sueldo y hasta me modificaron los años de aportes a la Caja de Jubilaciones. Tenía 18 y me cuentan 15. Antes del retiro, ocurrió el pase para trabajar en un contenedor en una situación degradante. Todo sucedió con la complicidad de quien era jefa de la Policía, Liliana Zárate Belletti. Me hicieron de todo. Necesito que reparen este daño.
—¿A qué rango llegó y cuáles eran sus expectativas laborales?
—Me retiraron como comisario, pero yo debería haber avanzado mucho más. En la faz profesional me destruyó. Lo mismo le pasó a mi hermana. Le arruinó la carrera, teniendo un hijo discapacitado. La sacó de donde estaba, la mandó a un lugar de castigo y le hizo perder el 50% del sueldo. Todo está demostrado. La puso en contra de mi madre que se murió y yo no pude componer esa relación.
—¿Se puede revertir el retiro administrativamente?
—Sí, es lo que estoy pidiendo. Que me den la jerarquía, la antigüedad, todo lo que me corresponde, porque él (Folli Pedetta) ya confesó lo que me hizo.
—Suponiendo que se revierte el retiro, ¿está en condiciones anímicas, emocionales y mentales para volver a la Policía?
—En este momento estoy destrozada. Pero podría tener una contención psicológica y volver a la fuerza, que es lo que me gusta hacer. Era mi vida, mi carrera. En lo laboral la persecución era diaria. A mi hijo más chico le mandó un mensaje diciéndole que yo utilizaba mi cuerpo a cambio de favores. Tenía 13 años en ese momento, casi se suicida. Me lo mandó a secuestrar, el chico está grabado por cámaras en la calle, cuando salía de la escuela. Todo esto está denunciado en otra fiscalía.
—¿Qué siente con el acuerdo de juicio abreviado?
—Tengo una doble sensación: siento el alivio de que se hizo cargo de todo lo que está acusado. Pero si esto hubiese ido a un juicio oral, queda presa media provincia. Y no cualquiera. No se van a saber muchas cosas. Muchas cuestiones que las hubiera ventilado en el juicio y que en el momento de la denuncia quizás no las pude decir porque no me animé o porque no me acordé. A este hombre le dieron un derecho y se va con una jubilación de $7 millones, porque no la pierde. Y cuando salga en libertad vivirá en una de las tantas casas que hizo con la plata de las habilitaciones. Nunca salió a la luz el tema de las sobrefacturaciones. La casa de Carlos Paz tiene hasta sala de juegos, jacuzzi en todas las habitaciones. A esa la compró con la sobrefacturación de una autobomba que adquirió en el extranjero. A una casa que tiene en Córdoba la compró con la sobrefacturación de dos autobombas que compró en Buenos Aires. Fui a ese viaje, por eso lo sé. No se sabrán los arreglos que había en los incendios. No mandaban a cualquiera, mandaban de acuerdo a la cara del cliente. Muchas cosas quedarán enterradas.
—¿Por qué cree que él decidió ir a un juicio abreviado?
—Porque si iba a un juicio oral no saldría nunca más.
