Un equipo de astrónomos de la Universidad de Harvard y del Centro de Astrofísica Harvard & Smithsonian registró emisiones de radio provenientes del exoplaneta Beta Pictoris b, ubicado a 63 años luz de la Tierra. El hallazgo, publicado en la plataforma ArXiv, constituye la primera evidencia observacional directa de un campo magnético en un mundo extrasolar.
Un equipo de astrónomos de la Universidad de Harvard y del Centro de Astrofísica Harvard & Smithsonian detectó por primera vez emisiones de radio procedentes de un exoplaneta ubicado fuera del sistema solar. La investigación, presentada en la plataforma de prepublicación científica ArXiv antes de su revisión por pares, identifica al joven gigante gaseoso Beta Pictoris b como la fuente de las señales.
El hallazgo se sustenta en mediciones de alta precisión obtenidas por el conjunto de 64 radiotelescopios MeerKAT, ubicado en Sudáfrica. Los pulsos de radio, repetitivos y con una marcada polarización circular, fueron captados en frecuencias que oscilan entre 0,85 GHz y 3,5 GHz.
\»Sé que las señales de radio suelen vincularse con la búsqueda de inteligencia extraterrestre, pero esto es algo completamente distinto\», explicó Edo Berger, profesor de astronomía en la Universidad de Harvard y coautor principal de la investigación, realizada junto al investigador doctoral Kevin Ortiz Ceballos.
Datos astronómicos clave
- Exoplaneta objetivo: Beta Pictoris b, un gigante gaseoso cuya masa equivale a unas 12 veces la de Júpiter.
- Distancia y sistema anfitrión: Situado a 63 años luz de la Tierra en la constelación de Pictor, orbita una joven estrella 1,75 veces más masiva que el Sol.
- Edad del sistema: Alrededor de 23 millones de años, en comparación con los 4.500 millones de años del sistema solar.
- Características de la señal: Pulsos de radio repetitivos y con polarización circular, captados entre 0,85 GHz y 3,5 GHz.
- Intensidad del campo magnético: Los datos calculan una potencia magnética de al menos 1,25 kilogauss, al menos 200 veces superior a la del campo magnético de Júpiter.
Origen de las emisiones
El proceso que da origen a estas señales de radio responde a las mismas dinámicas físicas que generan las auroras boreales y australes en la Tierra, así como las emisiones de radio documentadas en Júpiter y Saturno. Cuando partículas de alta energía cargadas eléctricamente quedan atrapadas en las líneas del campo magnético de Beta Pictoris b, se aceleran en dirección a sus polos. A través de un fenómeno conocido como inestabilidad de máser ciclotrón de electrones, estas partículas en espiral liberan radiación coherente en longitudes de onda de radio y producen auroras visibles y ultravioletas.
En Júpiter, las auroras son alimentadas por los materiales expulsados por los volcanes de su luna Ío. En Beta Pictoris b, el volumen del planeta y su temprana edad geológica dotan al fenómeno de una energía sin precedentes, según los investigadores.
Los campos magnéticos cumplen una función de escudo protector contra los vientos estelares y la radiación cósmica, evitando que las atmósferas planetarias sean arrancadas. La medición de estos campos en mundos lejanos ofrece a la comunidad científica una herramienta para evaluar la estabilidad atmosférica y la estructura interna de planetas fuera del sistema solar.
Aislamiento de la fuente
En años recientes se habían detectado indicios de señales de radio en otros sistemas estelares, como en la enana roja YZ Ceti, pero persistían dudas sobre si la actividad de la estrella anfitriona era la causante de las emisiones. En este estudio, el equipo liderado por los científicos de Harvard consiguió resolver la ubicación espacial exacta de la fuente, confirmando que los pulsos provienen de la órbita de Beta Pictoris b y no de su estrella central ni del disco de polvo circundante. Además, la detección de ondas en frecuencias altas desafió las proyecciones previas de los astrofísicos, quienes estimaban que los campos magnéticos exoplanetarios solo generarían frecuencias bajas similares a las de Júpiter.
El sistema de Beta Pictoris es uno de los más observados de la astrofísica moderna: cuenta con tres planetas gigantes confirmados (el más reciente, Beta Pictoris d, identificado en 2026), decenas de cometas identificados y un disco de escombros planetarios que fue fotografiado por primera vez en 1984.
Los investigadores solicitaron turnos adicionales de observación en los principales radiotelescopios del mundo para determinar con exactitud el período de rotación de Beta Pictoris b y averiguar si los demás planetas del sistema generan emisiones comparables.
