Emilio Apud, exsecretario de Energía y Minería de la Nación, analizó la modificación del régimen de subsidios para zonas frías y cuestionó la ampliación implementada en 2021, al considerar que alcanzaba a una cantidad de usuarios que el Estado no tenía recursos para sostener.
El debate por los subsidios energéticos volvió a poner en primer plano la discusión sobre el costo real de los servicios públicos y el alcance de la asistencia estatal. En diálogo con Jorge Fontevecchia, Emilio Apud, exsecretario de Energía y Minería de la Nación, analizó la modificación del régimen de subsidios para las zonas frías y cuestionó la ampliación implementada en 2021, al considerar que alcanzaba a una cantidad de usuarios que el Estado no tenía recursos para sostener.
En Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Apud también repasó las políticas energéticas de las últimas décadas, el impacto de los subsidios sobre la economía y las diferencias entre los distintos gobiernos. Además, se refirió al escenario internacional de los hidrocarburos, el conflicto en Medio Oriente y las oportunidades que, según planteó, puede generar para la Argentina la búsqueda mundial de proveedores de energía considerados más confiables frente al riesgo geopolítico.
Emilio Apud es un ingeniero, consultor y especialista de larga trayectoria en el sector energético. Fue Secretario de Energía y Minería de la Nación y se desempeñó como Director de YPF. Es consejero académico en la Fundación Libertad y Progreso y miembro de la Fundación Pensar.
Emilio, muy buenos días. Jorge Fontevecchia, los saludo. Un gusto volver a hablar con usted. Usted calificó como una medida que promovía el derroche la ampliación del beneficio de la zona fría en 2021, que finalmente logró modificarse. Ahora me gustaría un balance de aquello y el recorrido hasta hoy.
Yo pienso que es una medida realista la que incluye esta ley que se acaba de sancionar, que elimina la que había hecho en el año 2021 Máximo Kirchner como diputado, que es típico de gente que no sopesa las consecuencias, ni cómo se va a llevar adelante. En esos momentos había un fondo fiduciario para zonas frías que cubría las necesidades de más o menos 900.000 usuarios en Patagonia, Malargüe y creo que en La Puna. Eso era razonable, digamos, porque tienen un consumo mucho más alto de gas. No es tan razonable como el de la zona fría. No es tan razonable que se aplique en forma indiscriminada, pero funcionó desde el año 2002, casi durante 20 años. Cuando se agrega esto, no estaban los fondos para poder subsidiar a 3 millones más de usuarios. O sea, de 900.000 se pasaba a 4 millones prácticamente de usuarios. Y entonces pasó toda esa caja negra que era el Estado, el Tesoro, la emisión, el endeudamiento y esas cosas. Pero, por otro lado, no sé si lo hablamos en otra oportunidad, si uno ve el mapa climático mundial, esa zona que estaba siendo subsidiada está en un área que se llama templada, ¿sí? Y coincide con las mismas características climatológicas que en el hemisferio norte, en la zona del Mediterráneo, sur de Europa, norte de África. Entonces, me parece que es un lujo que no podía darse nuestro país, de subsidiar a 4 millones o a 3 millones, en este caso, de nuevos usuarios, porque hacía un poco de frío de vez en cuando. Me parece que no era un lujo, sobre todo porque no teníamos los recursos para afrontarlo. Así que me parece que es una medida que pone un poco más de racionalidad en relación con las condiciones económicas que está atravesando el país y que le da también más racionalidad. Racionalidad porque se va a empezar a aplicar el subsidio no sobre el precio de la tarifa final, sino sobre el valor del gas en el punto de inyección a las redes. O sea, entra el gas, después hay un costo por el transporte y hay otro costo por distribución. Antes se aplicaba sobre todo; bueno, ahora se va a aplicar sobre esa parte. Entiendo que es un esfuerzo grande en estos momentos, etcétera, pero me parece que, de alguna manera, estamos haciendo lo que se puede desde el punto de vista económico. Cuando digo “estamos”, es como argentinos, ¿no? No como funcionarios, porque no soy funcionario. Y, bueno, tiene su costo político y, lamentablemente, lo van a tener que, de alguna manera, amortiguar.
Emilio, estamos frente a un caso, podríamos decir, nodal o testigo del fracaso del gobierno de Alberto Fernández, porque fue casualmente el tema de la actualización de las tarifas de los servicios públicos, de energía, entre otros, el tema de discusión entre Máximo Kirchner y el ministro Guzmán, o Cristina Kirchner y el ministro Guzmán, que la gente del ministro Guzmán quería corregir, reducir los subsidios de las tarifas, inclusive no solamente en el tema de zonas frías, sino zonas no frías, sino también en aquellas personas que tenían altos ingresos y había una convicción por parte del kirchnerismo más duro de la entonces vicepresidenta y de su hijo respecto de que ese era un tema crucial para ganar popularidad. ¿Está allí, podríamos decir, el núcleo, el ejemplo más paradigmático de cómo la intervención de Cristina Kirchner y Máximo Kirchner afectó la economía del gobierno que ellos mismos integraban?
Sí, yo pienso que obedece a un dogma que tiene el peronismo, que es “a cada deseo, un derecho”, ¿no? Y eso, bueno, suena lindo, a lo mejor para un país de derroche y con muchísimos recursos, pero no para el nuestro. Ellos fueron fieles a lo que vienen haciendo durante 80 años, ¿no? Gastar sin mirar las consecuencias, sin ver cuáles son los recursos, sin ver las inequidades que puede haber. Yo les quiero recordar que hasta el año 2003 no había subsidio de ningún tipo en el sector energético. Empezaron en el 2003 los subsidios por una cuestión política y los atrasos tarifarios por congelamiento en contextos inflacionarios altísimos. Pero a mí me parece que es coherente con lo que piensa el peronismo esto. Por supuesto, a mucha gente le parece bien porque es bueno, en vez de pagar 100, pagar 20 de la tarifa de gas. Pero si uno lo ve racionalmente, la relación beneficio-costo no va, porque todo esto de los subsidios a los servicios se pagó con inflación, que en última instancia carga sobre los que menos tienen y sale más caro que pagar lo que la tarifa en realidad costaba. Así que, a su reflexión, yo creo que lo que hicieron los peronistas está de acuerdo con su filosofía de cómo hay que manejar la economía. Pero, lamentablemente, yo creo que ahora que somos un país que empieza a mirar al mundo, a integrarse al mundo, todo lo de la energía de acá en adelante es para exportación. Entonces tiene que empezar a poner racionalidad, digamos, dentro de sus costos internos. Y yo entiendo que es políticamente algo nuevo, que casi en vísperas de elecciones se sanciona una ley que castiga a 3 millones de usuarios, ¿no? Pero me parece que está bien. Lo que pasa es que creo que hay que explicarle a la gente que el otro era una ficción, una cosa que no era sostenible y que, en última instancia, iba a encontrar ellos, porque iba a empezar a faltar el producto y se afectaba por otros lados.
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Emilio, usted dice el peronismo, pero Menem no hacía eso, y podríamos decir Guzmán no hacía eso, y podríamos decir incluso redujeron lo que había hecho el kirchnerismo. ¿No cree que se está refiriendo al 2003, 2015 y no al peronismo en su conjunto?
No, no, sí, acepto la excepción del período de Menem, esos diez años, pero en el resto no. Guzmán fue un funcionario que no era peronista y que fue funcionario del gobierno, no le gustó el gobierno y lo sacaron, pero con anterioridad a Menem ya lo venía haciendo el peronismo, siempre de no reflejar los costos de los servicios, ¿no? Siempre había algún tipo de acuerdo por parte del Estado y eso, bueno, a lo mejor funcionó. Yo creo que no funcionó, pero si funcionó era porque estábamos encerrados en una burbuja que era Argentina, con un mercado chico, un mercado muy pequeño, sin tener conciencia de los recursos importantísimos que teníamos. Todavía no estaba vacío, pero sí teníamos la cordillera con las mismas riquezas que tiene Chile y, sin embargo, no lo podíamos hacer, ¿no? Porque siempre primó la política de corto plazo sobre una proyección más amplia y menos mezquina desde el punto de vista político acá. Lamentablemente, bueno, esta es una opinión personal, ¿no? Pero si cada dos años tenemos elecciones y tenemos que hacer lo que a la gente le guste, bueno, evidentemente no siempre lo que a la gente le guste en procesos de cambio es lo que le conviene a la gente y al país.
Emilio, escuché proyecciones que hablan que el barril del petróleo podría llegar incluso a costar hasta 150 dólares, el 50% más que hoy. Con toda su experiencia, ¿le resulta verosímil esa posibilidad? Y, de ser verosímil o de producirse, ¿qué cambios traería en la economía mundial?
Sí, es posible. Puede ser puntualmente que haya un salto, pero yo pienso que ahora se va a estabilizar más alrededor de 100 dólares, porque el problema es que no solamente se están obstaculizando temporariamente las vías de transporte, de evacuación de las zonas productoras, como es el Golfo Pérsico, que tiene casi el 20% de la producción de hidrocarburos que se exportan en el mundo, sino que con los bombardeos y los ataques que se han hecho en instalaciones, se ha afectado también la producción, no solamente el transporte, sino la producción. Piense que Qatar y un vecino ahí cercano, enfrente, que es iraní, ahí se encuentra uno de los yacimientos más importantes de gas y las instalaciones más importantes del mundo de gas natural licuado, que es la forma de transportar a cualquier lado el gas natural, y fueron afectadas casi en un 15 o un 20%. Eso reduce la oferta mundial de gas natural licuado. Por otro lado, en la zona del conflicto Rusia con Ucrania, los ucranianos estratégicamente están apuntando a refinerías. Llegaron a una refinería en Moscú casi. Todas esas cosas le van a quitar volumen. Las reservas mundiales no son muy grandes, las reservas técnicas las guardan en tanques. Y entonces es de prever que esto va a seguir más o menos alto, no va a bajar. Pero si ocurre algún problema, que es lo que bombardea la principal refinería de Arabia Saudita o de los Emiratos o lo que sea, ahí sí podría haber un pico. Pero no creo que ocurra eso porque los iraníes también son víctimas de este tema de la falta de hidrocarburos. Porque las refinerías, las refinerías esas y sobre todo estas de gas que hay cerca de Catar también los afectan a ellos, ¿no? Y además ellos exportan, ¿no? Y si bien están bloqueando parte del tránsito por Hormuz, tampoco los dejan pasar a los cargamentos de ellos, ¿no? Así que es un tema bastante complejo que en el mediano plazo, y yo diría casi inmediato, a nosotros nos va a beneficiar. ¿Por qué? Porque se están buscando alternativas más confiables desde el punto de vista del riesgo geopolítico en todo el mundo y ahí sur de Argentina como una posibilidad.
Emilio Apud, muchísimas gracias. Le mandamos un abrazo y nos mantenemos en contacto como siempre.
Con gusto, Jorge. Abrazo.
De la misma forma.
LMM
