El presidente Javier Milei disertó ante la Asamblea General de la ONU, se reunió con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y una delegación argentina selló un acuerdo con el G7 para un corredor de infraestructura en el país.
El 23 de septiembre, el presidente Javier Milei concurrió a la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, en su decimoséptima visita a Estados Unidos desde que asumió el cargo en diciembre de 2023.
En su discurso ante la Asamblea, Milei se refirió a una «alineación sin ambigüedades con Occidente» en términos geopolíticos. Mencionó a Estados Unidos una vez, a Israel dos veces y a Irán al recordar su decisión de declarar organización terrorista a la Guardia Revolucionaria, medida adoptada en abril de este año tras una escalada diplomática con Teherán. También citó al expresidente estadounidense Donald Trump al abordar el desarrollo de la inteligencia artificial: «Es necesario que sea Occidente quien lidere el desarrollo de la tecnología para asegurarnos que sea acorde a nuestros valores fundamentales libertarios, como son el respeto a la vida, la libertad y la propiedad privada, y la noción de dignidad humana. En eso compartimos plenamente la visión del Presidente Trump».
Milei no mencionó a China, segundo socio comercial de Argentina, en su discurso. En cambio, criticó a la ONU al calificarla como un «Leviatán burocrático» y se refirió a «dictaduras sanguinarias» y «regímenes que lapidan mujeres en la calle». Agregó: «Votaron sistemáticamente en contra de Israel, mientras hacían silencio frente al terrorismo islámico y ante genocidios de cristianos en el África».
Tras su discurso, Milei mantuvo una reunión bilateral con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en la sede de Naciones Unidas. El encuentro se produjo después de que varias delegaciones abandonaran el recinto durante el discurso de Netanyahu, en el contexto de cuestionamientos a Israel por los crímenes en los territorios palestinos ocupados y una orden de arresto de la Corte Penal Internacional contra el primer ministro israelí. Según confirmó el canciller Pablo Quirno, ambos mandatarios conversaron sobre la Cuestión Malvinas, aunque no trascendieron detalles de la conversación.
En paralelo, una delegación argentina encabezada por el canciller Pablo Quirno y el ministro de Economía Luis Caputo, con el auspicio del embajador Alex Oxenford, selló un acuerdo en el marco del G7. Se trata de la primera iniciativa de la Asociación para la Infraestructura y la Inversión Global del G7 en el Hemisferio Occidental, que compromete hasta USD 7.000 millones en financiamiento hasta 2027 para proyectos de infraestructura y capacidad productiva. Quirno escribió en la red social X: «Es la primera iniciativa de la Asociación para la Infraestructura y la Inversión Global del G7 en el Hemisferio Occidental, en una clara señal de apoyo al desarrollo de Argentina (…) que compromete hasta USD 7.000 millones en financiamiento hasta 2027 para proyectos de infraestructura y capacidad productiva». El proyecto, denominado Corredor Andes-Atlántico, busca conectar sectores económicos estratégicos argentinos con los principales puertos del Atlántico y los mercados occidentales, con inversiones en transporte, energía y conectividad digital. Incluye ferrocarriles, vías navegables, puertos, oleoductos e infraestructura de generación y transmisión de energía, con el objetivo de aumentar las exportaciones de minerales, petróleo y gas.
En su discurso, Milei dedicó casi siete de los 20 minutos a la Cuestión Malvinas, a la que definió como una «causa nacional». Cuestionó a la ONU por su «incapacidad» para hacer cumplir sus propias resoluciones y usó Malvinas como ejemplo: «¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos, pero impotente frente a la realidad?», preguntó, y agregó: «No faltan palabras ni resoluciones, lo que falta es que tengan consecuencias». Citó la resolución 31/49 de la Asamblea General, que establece que las partes deben abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras la disputa de soberanía permanezca abierta, para referirse al inminente comienzo de la primera explotación petrolera en el archipiélago en León Marino (Sea Lion), al norte de la Isla Soledad. Israel mantiene una postura «neutral» frente a la disputa por la soberanía del archipiélago.
El embajador argentino en Israel, el rabino Axel Wahnish, publicó en X: «Los Acuerdos de Isaac avanzan! Mientras los primeros mandatarios se reunían en la ONU (…) aquí en Israel nos reunimos embajadores de varios países de América Latina para seguir avanzando en esta iniciativa».
