InicioSociedadEl abejorro europeo invasor desplaza al abejorro nativo de la Patagonia

El abejorro europeo invasor desplaza al abejorro nativo de la Patagonia

El Bombus terrestris, introducido en Chile para polinizar cultivos, se expandió hacia Argentina y redujo las poblaciones del abejorro patagónico Bombus dahlbomii, según investigaciones científicas.

El abejorro europeo Bombus terrestris fue introducido en Chile en 1997 para mejorar la polinización de cultivos y se expandió hacia la Patagonia argentina a un ritmo de aproximadamente 200 kilómetros por año, según investigaciones científicas. Su presencia ha reducido las poblaciones del abejorro nativo Bombus dahlbomii, conocido como mangangá en Argentina, moscardón en Chile y duillin o diwmeñ entre el pueblo mapuche.

Marina Arbetman, científica de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) en Bariloche y del Conicet, estudia el fenómeno desde hace décadas. En un campo de frambuesas en Osorno, Chile, a pocos kilómetros de la frontera con Argentina, observó la ausencia del abejorro nativo y la presencia de colonias importadas de B. terrestris. «Nunca los había visto trabajando. Todo lo que venimos investigando y todo lo que hacemos para proteger la naturaleza… esto está completamente mal», declaró Arbetman.

El B. dahlbomii es el único abejorro endémico de la Patagonia y está catalogado como especie en peligro por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Para 2016 su población había caído más del 50%, y algunas estimaciones actuales indican una disminución cercana al 90%. La especie compite por sitios de nidificación, néctar y polen con el abejorro europeo, que además introdujo enfermedades desconocidas para la especie nativa.

Chile aprobó la adopción de B. terrestris a gran escala en 1998, inicialmente confinada a invernaderos, pero en pocos años los agricultores comenzaron a liberarlos en campos abiertos. Argentina prohibió su importación, pero la medida no impidió que el abejorro cruzara la frontera. Entre 1997 y 2022 ingresaron a Chile 1,6 millones de colonias y reinas de B. terrestris, según registros oficiales.

Jaasiel Caucaman Barra, administrador de Berries Junquillar, proveedor de empresas exportadoras, afirmó: «Los B. terrestris me han dado buenos resultados. Ya llevo tres años evaluándolos y por eso sigo comprando cajas de abejorros». La temporada pasada adquirió 30 cajas a unos US$30 cada una. Según Caucaman Barra, el proveedor entrega las cajas en octubre o noviembre y debería retirarlas entre marzo y abril, pero en la práctica regresa «cuando se acuerda». «Las cajas pueden quedar un año entero y no les pasa absolutamente nada», agregó.

Carolina Morales, bióloga de la UNCo y directora de doctorado de Arbetman, junto con otros colegas, alertó en 2013 que B. terrestris estaba desplazando a B. dahlbomii. Los científicos chilenos Cecilia Smith-Ramírez, ecóloga de la Universidad de Los Lagos, impulsó una denuncia en 2018 ante las autoridades ambientales chilenas por presunta violación del Código Penal que prohíbe importar animales portadores de patógenos. El caso fue desestimado por prescripción, según la resolución judicial.

Smith-Ramírez sostuvo que la denuncia indicaba que las importaciones continuaron año tras año, por lo que se trataba de una infracción permanente. En 2020 Chile endureció los requisitos sanitarios para la importación de abejas, pero para la investigadora las medidas siguen siendo insuficientes. «Solo en Chile existen unas 6000 especies de polinizadores, incluidas moscas, escarabajos, abejas y abejorros nativos», explicó Smith-Ramírez. Un estudio de su equipo demostró que varias especies nativas, entre ellas B. dahlbomii, polinizan los arándanos con mayor eficacia que B. terrestris.

El Servicio Agrícola y Ganadero de Chile sostiene que los polinizadores importados son esenciales para la producción frutícola. Chile comenzó a producir arándanos a escala industrial a principios de los años 2000 y pasó de exportar US$30 millones a más de US$380 millones en poco más de una década.

Arbetman y otros investigadores utilizan dispositivos de monitoreo acústico desarrollados por Patrick Chwalek, del MIT, para identificar especies de abejorros por su zumbido. Los equipos, conocidos como BuzzCams, registraron sonidos, temperatura, humedad y concentraciones de gases en 12 sitios durante seis días de marzo de 2024. Los datos son analizados por Aleš Gradišek, del Instituto Jožef Stefan en Eslovenia, quien publicó en 2017 un método para identificar especies por características acústicas.

Actualmente, Arbetman lidera un proyecto de ciencia ciudadana para censar abejorros en Argentina, pero enfrentó dificultades: el financiamiento estatal previsto para dos años fue cancelado al cumplirse apenas el primero. El equipo evalúa crear una organización sin fines de lucro para conseguir recursos.

Esta producción fue elaborada en una alianza periodística entre LA NACION y Biographic, con el apoyo de Pulitzer Center y la colaboración de Matías Avramow.

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