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Era dueño de una ferretería, se retiró a los 50 y transformó un autobomba en su casa

Pablo Mel vendió su ferretería en Río Cuarto a los 50 años y convirtió un camión autobomba en su vivienda. Recorre el país desde diciembre de 2022.

Pablo Mel fue durante años propietario de una ferretería en Río Cuarto, Córdoba. En octubre de 2022, al cumplir 50 años, decidió retirarse y transformar un camión autobomba en su vivienda. Desde entonces recorre el país.

Antes de instalarse en Río Cuarto, Mel trabajó en tareas rurales en la provincia de Buenos Aires. Un revés económico lo llevó a mudarse a Córdoba, donde en 2008 abrió la ferretería Ferretería Don Mel. Cinco meses después, el conflicto con el campo y los paros paralizaron la actividad económica de la región. Mel sostuvo que ser dueño del local y no pagar alquiler le permitió resistir. Con el tiempo expandió el negocio con un corralón de materiales.

Mel declaró: «Mi rutina empezaba bien temprano: me levantaba todos los días a las siete de la mañana para estar abriendo las puertas a las ocho. Para alguien como yo, acostumbrado a pasar las jornadas a la intemperie y trabajando con animales, encerrarme tantas horas detrás de un mostrador fue, sin dudas, el cambio más difícil de asimilar en lo personal».

El origen de su decisión de retirarse a los 50 se remonta a su infancia. A los 13 años perdió a su padre en un accidente aéreo. «Un dolor así te marca para siempre», afirmó. Años después, en un video con amigos, expresó: «A los 50 no laburo más, me voy a disfrutar de la vida».

En octubre de 2022, al cumplir 50 años, Mel llamó a su contadora para solicitar los balances y trámites necesarios para cerrar el negocio en diciembre. La decisión afectó su entorno cercano. Su pareja de entonces no compartía el proyecto de una vida itinerante, y tras un período de viajes intermitentes, decidieron terminar la relación de común acuerdo. Sus hijos también atravesaron la distancia física.

Mel sostuvo: «Para patear el tablero tenés que tener la decisión tomada de raíz, porque no es un camino para cualquiera; muchos amigos todavía me dicen que estoy completamente loco y la verdad es que les doy la razón».

Para adquirir el vehículo, Mel permutó su camioneta Toyota Hilux 4×4 modelo 2013 por un camión autobomba. La operación se concretó tras seguir una publicación en internet. El dueño del camión aceptó el canje debido a una propuesta laboral en Brasil. Mel señaló que la unidad llevaba inscripto el número de móvil 8, coincidente con el mes de su cumpleaños.

La adaptación del vehículo como vivienda requirió elevar la estructura del techo, tarea que demandó unos tres meses junto a un amigo carrocero. También reformó el portón y la cochera de su domicilio para guardarlo. Luego, junto a su hijo, vació la estructura trasera y ensambló todo desde cero.

Mel relató su primera noche en el camión: «La primera noche salí con el camión totalmente original, completamente vacío por dentro: tiré un colchón en el piso y me fui directo a hacer los Túneles de Taninga, en Córdoba. Dormí arriba en plena montaña y se desató una tormenta feroz».

Mel financia su estilo de vida con el alquiler del inmueble donde funcionaba la ferretería. Administra sus recursos con prioridad en la compra de gasoil. En cuatro años de ruta, el camión no sufrió desperfectos de consideración. Mel declaró: «Si me quedo varado, lo primero que hago es poner la pava y cebarme unos mates con total tranquilidad».

Sobre las reacciones en la ruta, Mel afirmó: «Viajar en un camión de bomberos genera un impacto increíble: los chicos se vuelven locos pidiendo que toque bocina, la gente se acerca fascinada a sacarse fotos».

Entre los lugares que recorrió, mencionó el norte neuquino, con pueblos como Huinganco, Andacoyo y Las Ovejas. Tiene pendiente visitar la Ruta de los Seismiles en Catamarca, la vieja Ruta 40 cerca de Jáchal y la Cuesta de Huaco en San Juan.

En Salta, Mel conoció a Cecilia, quien se sumó a sus viajes durante recesos laborales. A través de ella, Mel pudo llegar al sitio donde su padre falleció en un accidente aéreo en 1985. Tras una caminata de tres horas, encontró un monolito conmemorativo y rescató dos fragmentos de fuselaje que lleva en el camión.

Mel declaró: «Mi idea ahora es hacer base en Salta con el camión y desde ahí salir a rodar durante veinte días o un mes y regresar».

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