Un relevamiento impulsado por SC Johnson indica que el 29% de los consultados se percibe bien informado sobre dengue. La campaña Chau Mosquito, coordinada por Edupas, cumple diez años y reporta más de 10.000 multiplicadores capacitados en Argentina y dos millones de familias alcanzadas en América Latina.
El dengue, el zika y el chikungunya son enfermedades transmitidas por mosquitos. Una encuesta nacional impulsada por SC Johnson reveló que solo el 29% de la población se considera bien informada sobre el dengue.
El relevamiento fue difundido en el marco de los diez años de la campaña Chau Mosquito, impulsada por SC Johnson y coordinada por Edupas, destinada a la prevención de esas enfermedades.
La iniciativa se originó en 2016 y, según sus responsables, se extendió desde Argentina a otros países de América Latina, donde alcanzó a más de dos millones de familias. En el país, se desplegó en las regiones centro y norte, con capacitación de más de 10.000 multiplicadores sociales en la Ciudad de Buenos Aires, municipios de la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Chaco, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, Misiones, Salta y Tucumán.
De acuerdo con la información difundida, el mosquito Aedes aegypti, vector de la transmisión, vive y se reproduce principalmente dentro de los hogares y en sus alrededores. Las acciones de prevención mencionadas incluyen eliminar recipientes que acumulen agua, revisar patios y balcones, cuidar espacios comunitarios, reconocer síntomas y consultar a un profesional médico.
La campaña señala que la prevención requiere continuidad y articulación entre el sector público, la comunidad científica, las organizaciones sociales, el sistema educativo, el sector privado y la sociedad. En ese marco, indica que la formación de multiplicadores comunitarios —docentes, profesionales de la salud, referentes barriales, bomberos, trabajadores sociales e integrantes de organizaciones— permite acercar contenidos a los territorios.
Los responsables de Chau Mosquito sostienen que la gestión de nuevas alianzas fue clave para ampliar el alcance de la campaña y adaptarla a distintos contextos. A diez años de su inicio, afirman que la prevención es posible cuando la información se transforma en acción y que la evidencia científica orienta las decisiones mientras la educación y el trabajo comunitario las llevan a la vida cotidiana.
