El uso excesivo de relojes con GPS y monitores de actividad puede llevar a los corredores a obsesionarse con las estadísticas, lo que podría resultar contraproducente. Expertos recomiendan prestar atención a las señales del cuerpo y llevar un registro sencillo de entrenamiento.
Mary Johnson corrió su primera maratón en 2010 con un reloj sencillo que solo medía el tiempo. Dos años después, con el objetivo de clasificar para la Maratón de Boston, comenzó a usar un reloj con GPS para seguir sus ritmos y otras métricas. Johnson, de 39 años, afirmó: “Quedé absorta en los números de mi reloj. Cada carrera se convirtió en una competencia, y todas mis carreras leves eran demasiado rápidas”. Aunque clasificó para Boston, también sufrió una fractura por estrés. Johnson, que ahora entrena corredores, indicó que al concentrarse demasiado en los datos ignoró las señales de su cuerpo que podrían haberle advertido que se estaba excediendo.
Tras recuperarse de dos lesiones y dos embarazos, Johnson volvió a usar su viejo reloj y entrenó de manera más sencilla. Se mantuvo más saludable y logró nuevas marcas personales en 5 km y 10 km en los meses siguientes.
Mario Fraioli, entrenador de corredores en California, explicó que los datos pueden llevar a una “parálisis por análisis”. Sostuvo: “Hay una cantidad abrumadora de datos, y la gente no sabe cómo interpretarlos ni tener una relación saludable con ellos”.
Selección de datos
Fraioli recomendó que los corredores aficionados se centren en la frecuencia de las carreras, el kilometraje semanal y la percepción del esfuerzo. Métricas como el seguimiento del sueño pueden distraer y limitar el entrenamiento. Los datos de un solo día pueden ser inexactos; es preferible observar tendencias a lo largo del tiempo.
Zachary Crockett, quien estudió la relación entre la tecnología para correr y las lesiones, sugirió que un entrenador puede ayudar a identificar qué métricas son relevantes.
Atención al cuerpo
Los entrenadores coincidieron en que los datos más importantes provienen del cuerpo. La prueba del habla consiste en que durante un entrenamiento intenso solo se puedan decir una o dos palabras; en una carrera más larga, se deberían poder decir dos o tres oraciones antes de recuperar el aliento.
Otra técnica es calificar el esfuerzo en una escala del 1 al 10. En carreras fáciles se busca un 4 o 5; en las exigentes, entre 7 y 9. Un 10 es un sprint máximo que solo se puede mantener unos segundos.
Se sugiere dejar el reloj en casa o no mirar los ritmos hasta después del entrenamiento, para asociar las sensaciones con las velocidades. Si hay tentación de mirar, se puede configurar el reloj para medir solo el tiempo transcurrido.
Registro de entrenamiento
Llevar un registro sencillo, con lápiz y papel o una hoja de cálculo, ayuda a reflexionar sobre el progreso e identificar tendencias. Después de cada sesión, se deben anotar observaciones sobre cómo se sintió antes, durante y después.
Fraioli recomendó revisar semanalmente el registro, prestando atención a tres categorías: nivel de energía, dolores y molestias, y estado de ánimo. Si las piernas se sienten lentas o pesadas por varios días, se puede considerar descansar o correr más suave. Si una molestia persiste, se sugiere tomar uno o dos días libres y consultar a un médico si continúa. Un cansancio constante y mal humor puede indicar sobreentrenamiento.
Fraioli concluyó: “Cuando ves que las cosas van en una dirección no tan buena, cuanto antes puedas identificarlo y hacer algo al respecto, más problemas te ahorrarás”.
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