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La granja vinculada al brote de ciclosporiasis llevaba siete años sin una inspección de la FDA

La planta mexicana señalada como posible foco del brote de ciclosporiasis en Estados Unidos no recibía una inspección de la FDA desde 2019. La agencia no alcanzó los objetivos de control fijados por ley durante la última década.

La planta de Taylor Farms de México, señalada como posible foco del brote de ciclosporiasis en Estados Unidos, no recibía una inspección de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) desde 2019. Según CBS News, la revisión anterior se había producido en 2013, también después de otro episodio asociado al parásito cyclospora.

La legislación conocida como Food Safety Modernization Act (FSMA) estableció un objetivo anual de 19.200 inspecciones extranjeras a partir de 2016. La FDA quedó por debajo de ese umbral durante la última década. CBS News informó que la agencia nunca alcanzó el 10% de esa meta. Funcionarios del organismo consideraron durante años que ese mandato era imposible de cumplir, aunque no solicitaron al Congreso una modificación formal del objetivo legal.

Un análisis interno de la FDA estableció una meta más baja, calculando que el volumen necesario para resguardar las importaciones sería de 4.700 inspecciones por año. Las inspecciones extranjeras cayeron 29% frente a 2024, según datos citados por CBS News. Fuera del período de pandemia, el registro de 2025 resultó el más bajo desde 2011.

La revisión de 2019 en la planta bajo análisis no detectó violaciones. La inspección posterior al brote de 2013 sí encontró reutilización de agua de lavado para mezcla de ensaladas. Aun con ese antecedente, la pesquisa de 2013 no logró identificar de forma concluyente el origen exacto de la contaminación.

La cyclospora es un parásito que puede causar una infección intestinal conocida como ciclosporiasis. El brote impactó en el mercado de alimentos frescos y afectó el consumo de lechuga envasada. Reuters, citado por CBS News, informó que las ventas de lechuga preempaquetada cayeron casi 20% en julio. La empresa aseguró que invierte 200 millones de dólares al año en protocolos de inocuidad, auditorías independientes y controles sobre agua y condiciones de higiene del personal.

El informe atribuyó la baja cantidad de controles a una combinación de problemas estructurales, como presupuesto insuficiente, escasez de inspectores y efectos de recortes administrativos. La FDA contó con 432 inspectores en 2024, pero solo 20 estuvieron asignados a proveedores extranjeros, según un reporte de la Government Accountability Office (GAO). Esa limitación obliga a la agencia a tomar personal del frente doméstico para cubrir viajes al exterior.

La FDA calculó que cada inspección internacional insume en promedio 38.700 dólares. Cumplir con la meta legal vigente demandaría 743 millones de dólares al año, una suma que supera el 10% del presupuesto total del organismo. La secretaria de prensa del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS), Emily Hilliard, afirmó a CBS News que la FDA “trabaja de forma activa para ampliar la dotación en puestos extranjeros”. La funcionaria sostuvo que medir la capacidad de protección alimentaria con una sola estadística “ignora el sistema integral de supervisión” del organismo.

Especialistas consultados por CBS News coincidieron en que la responsabilidad diaria por la seguridad de los alimentos recae sobre las empresas, y señalaron que las inspecciones federales siguen como un filtro externo que ninguna compañía puede reemplazar por completo. Meridith Seife, autora principal de un informe de la oficina del inspector general del HHS, declaró al medio que “las inspecciones de la FDA son la primera línea de defensa para mitigar brotes”. Advirtió que, si la agencia no visita de manera regular las plantas, “queda completamente a ciegas”.

CBS News agregó que cerca de un tercio de las inspecciones a firmas extranjeras por riesgos biológicos detectó infracciones en la última década. En alrededor de 2% de los casos, esas faltas tuvieron una gravedad suficiente como para activar medidas de cumplimiento. La FDA pidió 9 millones de dólares adicionales para reforzar su capacidad de inspección en el exterior y propuso una tasa para las firmas extranjeras que exportan alimentos a Estados Unidos.

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