Daniel Raimondi, embajador argentino en Brasil, dejará Brasilia este domingo rumbo a Buenos Aires. La embajada quedará a cargo de María Emilia Cortés como encargada de negocios, en medio de una crisis bilateral que se mantendrá al menos hasta las elecciones presidenciales brasileñas de octubre.
BRASILIA – El embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, dejará este domingo Brasilia rumbo a Buenos Aires. La embajada quedará a cargo de María Emilia Cortés, jefa de la Cancillería, como encargada de negocios. Fuentes diplomáticas confirmaron que ni Raimondi ni su homólogo brasileño en Buenos Aires, Julio Bitelli, fueron despojados de sus credenciales diplomáticas.
El enfrentamiento entre el presidente argentino Javier Milei y el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva derivó en una medida sin precedentes desde el regreso de la democracia en ambos países: el rebajamiento del vínculo bilateral al nivel de encargado de negocios.
Según fuentes de ambos gobiernos, no se espera una recomposición del vínculo antes de las elecciones brasileñas del 4 de octubre. Si hubiera balotaje, se realizaría el 25 del mismo mes. El resultado de esos comicios podría definir la resolución de la crisis.
Ambos funcionarios mantienen el estatus de “embajadores extraordinarios y plenipotenciarios”, lo que permitiría su rápido regreso a los cargos en caso de una recomposición, sin necesidad de un nuevo trámite.
Desde Itamaraty señalaron que las embajadas seguirán funcionando con normalidad y que se buscará la mejor vía disponible para cuestiones concretas. En la Cancillería argentina indicaron que la relación ya venía con bajo perfil y que con la salida de Raimondi se pierde un canal directo con el canciller brasileño, Mauro Vieira.
Brasil es el principal socio comercial de la Argentina, con un intercambio bilateral de aproximadamente US$31.000 millones en 2025. El exsecretario de Comercio Exterior brasileño Welber Barral señaló que el sector privado tiene interés en evitar turbulencias y que el principal riesgo es que gestiones técnicas del Mercosur queden demoradas por falta de un embajador que pueda contactar directamente a un ministro.
La crisis se originó el 25 de julio, cuando Milei calificó a Lula de “ladrón” y “presidiario” durante un acto de lanzamiento de la candidatura del senador Flavio Bolsonaro. En el mismo acto, Milei se refirió al juez Alexandre de Moraes como “basura calva”. La diplomacia brasileña afirmó que la respuesta no se debió a diferencias ideológicas y que no hubo represalias en 2024 cuando Milei participó en un acto con Jair Bolsonaro y faltó a la cumbre del Mercosur.
La Casa Rosada atribuye a Lula sus intervenciones a favor de la candidatura de Sergio Massa y su visita a Cristina Fernández de Kirchner. El gobierno brasileño enmarcó las ofensas en el intento de golpe de 2023 y los agravios contra la Corte Suprema.
La cancillería brasileña no dio plazos para una eventual recomposición. Un eventual triunfo de Flavio Bolsonaro en octubre podría facilitar un relanzamiento simbólico de la relación, según especulaciones en el Palacio San Martín. Si Lula resultara reelecto, se intentaría recomponer la relación, aunque con diferencias ideológicas persistentes. Según el último sondeo de Genial/Quaest, Lula lidera un eventual balotaje con 44% contra 39% de Flavio Bolsonaro.
Welber Barral sostuvo que el riesgo mayor es que la Argentina adopte una actitud que obligue a una nueva reacción de Brasil. Las fuentes consultadas coincidieron en que no habrá avances mientras Milei continúe con sus ataques a Lula y a las instituciones brasileñas.
