Pamela Smart, condenada a cadena perpetua por el asesinato de su esposo en 1990, pidió a un juez de New Hampshire que habilite un nuevo juicio. La defensa argumenta errores en las transcripciones de grabaciones clave y otras presuntas violaciones constitucionales.
Pamela Smart, de 58 años, solicitó a un juez de New Hampshire la apertura de un nuevo juicio en relación con su condena a cadena perpetua por el asesinato de su esposo, Gregory Smart, ocurrido en 1990. La audiencia está prevista para este lunes y la petición fue presentada en enero bajo la figura de hábeas corpus, según informó NBC News.
Smart, quien cumple su condena en la prisión de mujeres de Bedford Hills, en Nueva York, participará de manera remota. Su defensa sostiene que los fiscales indujeron al jurado a una conclusión al entregar transcripciones erróneas de conversaciones grabadas en secreto. Entre las palabras cuestionadas figuran “killed”, “busted” y “murder”, que no se oyen con claridad en los audios pero sí aparecen en los textos.
El abogado Matthew Zernhelt afirmó a comienzos de este año que la investigación actual sobre percepción auditiva refuerza una intuición básica: cuando a una persona se le entrega un guion, termina oyendo las palabras que le muestran. “Los jurados no estaban evaluando las grabaciones de manera independiente: estaban siendo dirigidos hacia una conclusión, y esa dirección decidió el veredicto”, declaró.
La defensa también cuestiona las instrucciones al jurado y la sentencia. Alegó que los jurados fueron instruidos para concluir que Smart actuó con premeditación, sin que se les indicara que debían considerar únicamente la prueba presentada en el juicio. Además, argumentó que el tribunal le impuso de manera obligatoria la prisión perpetua sin libertad condicional por complicidad en asesinato en primer grado, pese a que New Hampshire no establece esa pena de forma mandatoria para ese cargo.
Los abogados del estado pidieron al juez que desestime la petición. Sostuvieron que casi todos los planteos ya fueron presentados en apelaciones anteriores y resueltos por la Corte Suprema estatal, o bien pudieron haber sido planteados entonces y no lo fueron. La fiscalía recordó que durante el juicio original la defensa solo manifestó preocupación porque las transcripciones no reflejaban el “doblamiento” de voces cuando dos personas hablaban al mismo tiempo. El juez instruyó al jurado que, si lo que escuchaban en las cintas difería de lo que leían, debían guiarse por el audio.
La Corte Suprema estatal ya había señalado que los abogados de Smart no hicieron una demostración específica de inexactitudes entre las transcripciones y las grabaciones ni explicaron de qué modo eso la había perjudicado. Los representantes del estado añadieron que la defensa tampoco probó otros argumentos, como la asistencia letrada ineficaz y el hecho de que el caso se hubiera litigado en Nueva York en vez de en New Hampshire.
El caso de Smart fue uno de los primeros en Estados Unidos transmitidos en vivo por televisión de principio a fin. Ella tenía 22 años y trabajaba como coordinadora de medios en una escuela secundaria cuando inició una relación con un adolescente de 15 años que después mató a su esposo en Derry. Ese estudiante, William Flynn, declaró que Smart le dijo que necesitaba que su marido muriera porque temía perderlo todo en un divorcio y que incluso amenazó con dejarlo si no cometía el crimen.
Flynn y otros tres adolescentes cooperaron con los fiscales y todos recuperaron la libertad con el paso de los años. Flynn y Patrick Randall, que tenía 17 años, entraron al condominio de los Smart en Derry y obligaron a Gregory Smart a arrodillarse en el vestíbulo. Mientras Randall le sostenía un cuchillo en la garganta, Flynn le disparó en la cabeza con una bala de punta hueca. Ambos se declararon culpables de asesinato en segundo grado y fueron condenados a entre 28 años y cadena perpetua. Obtuvieron la libertad condicional en 2015. Otros dos adolescentes también cumplieron penas de prisión y ya fueron liberados.
Las opciones judiciales y administrativas de Smart se fueron reduciendo. Intentó sin éxito en varias ocasiones obtener una audiencia de reducción de pena ante el consejo estatal electo de New Hampshire. Una de esas negativas llegó hasta la Corte Suprema local, que rechazó su presentación en 2023. Su petición más reciente llegó después de que la gobernadora Kelly Ayotte negara el año pasado su solicitud para que el asunto volviera a ese consejo. La gobernadora dijo que había revisado el caso y concluyó que no merecía una audiencia.
En 2024, Smart asumió plena responsabilidad por la muerte de su esposo. En un video, dijo que durante años desvió culpas “casi como si fuera un mecanismo de afrontamiento”. El caso inspiró el libro To Die For, publicado por Joyce Maynard en 1992, y la película homónima estrenada en 1995 con Nicole Kidman y Joaquin Phoenix.
