InicioTecnologíaCarl Öhman: “La IA puede darnos vidas más efectivas y felices pero...

Carl Öhman: “La IA puede darnos vidas más efectivas y felices pero no serían nuestras vidas”

El sociólogo y experto en datos póstumos Carl Öhman advierte sobre la concentración de datos de fallecidos en manos de gigantes tecnológicos y la pérdida de control sobre la memoria colectiva.

En una entrevista con el medio, el investigador Carl Öhman, autor del libro «Dioses de los datos», abordó las implicaciones políticas, sociales y éticas de los datos digitales que las personas dejan tras su muerte. Öhman señaló que, para 2060, se estima que fallecerán aproximadamente 2.500 millones de personas, cada una con una huella digital acumulada, y que este fenómeno constituye uno de los mayores problemas sociales del siglo XXI.

Öhman explicó que los datos póstumos no son un subproducto de la tecnología digital, sino materia prima para ella. Sostuvo que el almacenamiento de datos es costoso y que su permanencia depende de la voluntad de pago de las empresas. Señaló que el acceso al pasado colectivo y privado se está monopolizando en manos de unos pocos gigantes tecnológicos, lo que consideró problemático porque esos actores no siempre tienen en mente el bien común.

En relación con la regulación europea de protección de datos, Öhman afirmó que excluye explícitamente a los fallecidos, lo que atribuyó a la falta de presión política sobre el tema: «Los muertos no votan», afirmó. También advirtió que si una plataforma con millones de perfiles de fallecidos quiebra, esos datos podrían ser subastados sin marco legal, generando una nueva vulnerabilidad geopolítica.

El investigador comparó el poder de las grandes tecnológicas con el que antes poseían las instituciones religiosas como custodias de la tradición y el pasado. Sostuvo que la inteligencia artificial (IA) personifica el pasado colectivo y que, al chatear con sistemas como ChatGPT, se interactúa con el pasado digital colectivo como si fuera una persona.

Öhman criticó la idea de que la regulación sea suficiente para controlar a la industria tecnológica, y señaló que el mercado no es orgánico, sino que responde a incentivos creados por los Estados. Afirmó que delegar al mercado la definición de qué valores predominan es insuficiente.

Consultado sobre la propuesta del presidente argentino Javier Milei de crear una ley para que empresas gestionadas por IA operen sin responsabilidad humana, Öhman la calificó de «descabellada» y la comparó con la externalización del poder que antes se atribuía a dioses o al mercado. Señaló que esa postura repite la crítica marxista original al capitalismo, que transponía mecanismos religiosos al mercado.

Öhman concluyó que la IA puede ofrecer vidas más efectivas y felices, pero advirtió que no serían «nuestras vidas», ya que se perdería el valor de la fe y el arte de comenzar, conceptos que, según la filósofa Hannah Arendt, implican abrirse a lo desconocido sin predicción.

Más noticias
Noticias Relacionadas