El capo sinaloense, de 76 años, narró cómo comenzó a cultivar marihuana a los 19 años, su infancia en la pobreza y la muerte de su padre. Será sentenciado a cadena perpetua el 20 de julio en Nueva York.
Ismael “El Mayo” Zambada, de 76 años, relató en un memorándum presentado este lunes 6 de julio por su abogado defensor, Frank Pérez, ante el juez Brian M. Cogan, cómo inició su actividad en el narcotráfico. Según el documento, Zambada comenzó a los 19 años, cuando sembró marihuana camuflada entre hileras de maíz en una parcela en las montañas de Sinaloa, México. La primera cosecha rindió 60 libras.
Zambada nació el 30 de enero de 1950 en una comunidad rural aislada de Sinaloa, segundo de siete hijos y el mayor de los varones, en una familia de agricultores de subsistencia. Cursó los primeros tres años de primaria en su pueblo y luego en Culiacán, donde vivió con su abuela. A los 12 años, tras la muerte de su padre por cáncer cerebral, dejó la escuela para mantener la granja familiar y alimentar a sus hermanos.
Alrededor de los 15 años, trabajó para su tío en una carnicería, donde conoció a Rosario Niebla, con quien se casó en 1968. El matrimonio duró unos 20 años y tuvieron cinco hijos. Un año después de casarse, un amigo lo introdujo al negocio de la marihuana, sembrando en las montañas a una hora de su pueblo. La estrategia consistía en camuflar el cultivo ilícito entre maíz legal. La primera cosecha, de 60 libras, se vendió a unos 15 dólares por kilo al tipo de cambio de la época.
Zambada continuó escalando gradualmente su producción, sin abandonar la agricultura legítima. Según el documento, su ascenso en el tráfico de drogas no fue previsto por él ni por otros. Su hija Teresa Zambada afirmó que su padre “no aspiraba a convertirse en lo que se convirtió, con esa magnitud”.
Zambada tiene 16 hijos, de entre 6 y 55 años, fruto de varias relaciones. La defensa no presenta el relato como atenuante. Zambada declaró: “Reconozco el grave daño que las drogas ilegales han causado a la gente de Estados Unidos, de México y de otros lugares. También reconozco el costo humano de la violencia y la ilegalidad en que incurrió mi organización criminal. Asumo la responsabilidad por mi papel en todo ello y me disculpo con todos los que han sufrido o se han visto afectados por mis acciones”.
Zambada llegó a Estados Unidos el 25 de julio de 2024, tras ser atraído a una reunión con el pretexto de mediar diferencias entre funcionarios de Sinaloa. Allí fue golpeado, atado y secuestrado, y trasladado en avión privado a El Paso, Texas, por Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Las autoridades estadounidenses asumieron su custodia.
Zambada se declaró culpable en agosto de 2025 y será sentenciado a cadena perpetua el 20 de julio. Su defensa pide que el juez recomiende su designación a una instalación médica federal, como FMC Butner, FMC Rochester o MCFP Springfield, debido a sus condiciones de salud relacionadas con la edad. El abogado Frank Pérez argumentó que, a diferencia de “El Chapo” Guzmán, Zambada se declaró culpable desde el inicio, renunció a apelaciones y ahorró al sistema “millones, quizás decenas de millones de dólares” en costos judiciales. La defensa sostiene que designarlo en el mismo penal de máxima seguridad que a Guzmán desincentivaría a futuros acusados de seguir el ejemplo de Zambada.
