El 30 de junio de 1934, Adolf Hitler ordenó una serie de ejecuciones contra la cúpula de las SA, encabezada por Ernst Röhm. La operación, conocida como la Noche de los Cuchillos Largos, eliminó a rivales internos y aseguró el respaldo del Ejército alemán.
La madrugada del 30 de junio de 1934, Adolf Hitler llegó a Bad Wiessee, a 48 kilómetros al sur de Múnich, donde se alojaba Ernst Röhm, jefe de la SA (Sturmabteilung), la fuerza paramilitar del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán. Hitler ordenó su arresto, iniciando una serie de ejecuciones que se extendieron durante los días siguientes y que pasaron a la historia como la Noche de los Cuchillos Largos.
Ernst Röhm había sido uno de los primeros miembros del partido nazi y dirigía la SA, que en 1934 contaba con casi tres millones de integrantes, muy por encima del Ejército alemán, limitado a 100.000 soldados por el Tratado de Versalles. La desproporción generaba tensiones con los mandos militares y sectores conservadores que apoyaban a Hitler. Röhm y la cúpula de la SA planteaban una “segunda revolución” y la creación de un “Ejército Popular”, lo que alarmaba al Ejército regular.
Heinrich Himmler, Reinhard Heydrich y Hermann Göring difundieron rumores sobre una supuesta conspiración de Röhm contra Hitler, sin que existan pruebas concluyentes de un plan concreto. El 17 de junio de 1934, el vicecanciller Franz von Papen pronunció un discurso en Marburgo criticando los excesos del régimen, lo que aumentó la presión sobre Hitler para actuar. También el ministro de Relaciones Exteriores, Konstantin von Neurath, y el líder italiano Benito Mussolini expresaron preocupación por la violencia de las SA.
La operación, denominada Colibrí, fue coordinada por Himmler y Heydrich. En la madrugada del 30 de junio, Hitler encabezó personalmente el arresto de Röhm en el hotel Kurhaus Hanslbauer. Simultáneamente, en Berlín, Goebbels activó la señal “Colibrí” para que grupos de ejecución detuvieran y asesinaran a otros líderes de la SA y a figuras consideradas opositoras, como el excanciller Kurt von Schleicher, asesinado junto con su esposa.
Röhm fue trasladado a la prisión de Stadelheim, en Múnich. El 1 de julio, Theodor Eicke, comandante del campo de concentración de Dachau, le ofreció suicidarse con una pistola. Röhm se negó y fue ejecutado a quemarropa por el oficial de las SS Michael Lippert. La operación dejó al menos 85 muertos y más de mil detenidos, según cifras oficiales, aunque algunas estimaciones las elevan.
Tras la purga, la SA quedó debilitada, las SS ganaron protagonismo y el Ejército alemán aceptó el nuevo equilibrio. El 2 de agosto de 1934, tras la muerte del presidente Paul von Hindenburg, la Reichswehr juró lealtad personal a Hitler, consolidando su poder absoluto.
