Un análisis de la dietista Sophie Janvier, en el programa Le Magazine De La Santé, compara las ventajas nutricionales de las verduras congeladas frente a las en conserva.
El acelerado ritmo de la vida moderna dificulta, en muchas ocasiones, que se opte por productos frescos y de temporada. Conscientes de esta cuestión, la industria ofrece productos que conserven la mayor cantidad de nutrientes posibles. En los supermercados se encuentran frutas y verduras congeladas y en conservas.
Muchas personas buscan opciones cómodas y rápidas sin sacrificar la salud, por lo que se preguntan si es preferible consumir verduras congeladas o en conserva. En una entrevista con el programa de televisión Le Magazine De La Santé, la dietista Sophie Janvier indicó que los productos congelados presentan ventajas nutricionales notables frente a las conservas industriales.
Las verduras congeladas conservan una composición nutricional muy similar a la de los productos frescos y, en ocasiones, presentan incluso una concentración ligeramente superior de vitaminas. Dichos beneficios del congelado radican en el breve tiempo que transcurre entre la cosecha y el procesamiento, lo que reduce la pérdida de nutrientes por oxidación.
Mientras que el proceso de conserva disminuye la presencia de ciertas vitaminas, la cantidad de fibra en las verduras enlatadas se mantiene constante, como explicó Janvier para la televisión francesa. Además, debe tenerse en cuenta el uso frecuente de sal y azúcar como conservantes, ya que algunas conservas alcanzan hasta 7 gramos de azúcar por envase, lo que equivale a más de un terrón. Para mitigar la ingesta de estos aditivos, Janvier recomienda enjuagar las verduras enlatadas antes de consumirlas.
A pesar de las diferencias, la especialista insiste en que el factor clave para una alimentación saludable es incorporar fruta y verdura con regularidad, independientemente de su presentación, ya sea fresca, congelada o en conserva.
La importancia de las frutas y las verduras
No alcanzar la cantidad mínima recomendada de frutas y verduras en la dieta diaria puede tener consecuencias directas sobre la salud. Desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) recuerdan que estos alimentos son esenciales para garantizar el aporte adecuado de agua, fibra, vitaminas y minerales necesarios para el correcto funcionamiento del organismo.
Las frutas y verduras destacan, en primer lugar, por su alto contenido en agua. En algunas variedades frescas, como la sandía, este componente supera el 90 %, lo que las convierte en un aliado clave para mantener una correcta hidratación, especialmente en niños y personas mayores, grupos más vulnerables a la deshidratación.
Otro de sus grandes beneficios es el aporte de fibra. Las frutas contienen principalmente fibra soluble, mientras que las verduras son más ricas en fibra insoluble. Ambas cumplen una función fundamental en la salud digestiva y contribuyen a aumentar la sensación de saciedad, un aspecto que puede ayudar a prevenir el sobrepeso y la obesidad.
Además, estos alimentos son fuente destacada de minerales como el potasio y el magnesio. El primero es esencial para el funcionamiento celular y muscular, mientras que el segundo participa en procesos relacionados con la actividad muscular y la salud ósea.
En cuanto a las vitaminas, frutas y verduras aportan nutrientes clave como vitamina C, folatos y carotenos, además de pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B y vitamina E. También contienen compuestos antioxidantes, como polifenoles y flavonoides, asociados a efectos protectores frente al envejecimiento celular y determinadas enfermedades.
