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Un elefante marino interrumpió el tránsito en Ensenada durante varias horas

Un elefante marino de gran tamaño se instaló sobre el asfalto en la zona del puente levadizo que conecta la Isla Santiago con la Avenida Almirante Brown, lo que obligó a un operativo conjunto de autoridades y especialistas para resguardar al animal y restablecer la circulación.

Un elefante marino interrumpió el tránsito en Ensenada durante varias horas este martes, al posicionarse sobre el asfalto en la zona del puente levadizo que conecta la Isla Santiago con la Avenida Almirante Brown. El hecho generó un despliegue conjunto de la Fundación Temaiken, guardaparques locales y personal de Fauna Silvestre de la provincia de Buenos Aires para controlar la situación.

El primer avistamiento ocurrió el día anterior en las inmediaciones del puente levadizo. Según el testimonio de un vecino de Ensenada, el elefante marino fue divisado inicialmente “ayer a la tarde” mientras “andaba por ahí, en la zona del puente levadizo que va a la isla desde Avenida Almirante Brown”. Al notar su presencia, los testigos se contactaron con las autoridades de Fauna Silvestre de la provincia para saber qué medidas tomar. El vecino reprodujo la recomendación que les dieron: “Lo dejemos ahí, que cuando esté tranquilo se iba a ir solo”.

La mayor sorpresa se produjo este martes cuando el ejemplar se posicionó sobre el asfalto. Una multitud de personas se reunió para registrar el hecho, capturando en video el momento en el que el animal arremetió contra un vehículo de la Fundación Temaikén destinado a su resguardo.

Desde la Municipalidad de Ensenada explicaron que, si bien la presencia de esta fauna es habitual en la zona, las enormes dimensiones del ejemplar rompieron con la normalidad. Para garantizar su bienestar, un equipo de especialistas montó una guardia en el lugar con el objetivo de facilitar su retorno seguro al mar. Las autoridades detallaron que evitarán forzar su traslado, por lo que priorizan su descanso y permanecen a la espera de que el animal comience a movilizarse por iniciativa propia.

El ensenadense añadió que “habitualmente no suben a la costa, se quedan en el río, pero este subió, se ve que venía cansado. Vienen, descansan un rato y se van”.

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