La constructora detrás de la remodelación del Mâs Monumental y la Terminal de Ezeiza no pudo afrontar sus compromisos financieros y pidió la apertura de un concurso preventivo para ordenar su pasivo.
GCDI, la constructora responsable de obras emblemáticas como la remodelación del estadio Mâs Monumental de River Plate y la nueva Terminal B del Aeropuerto Internacional de Ezeiza, solicitó la apertura de un concurso preventivo tras un crítico cierre del ejercicio 2025. La empresa informó a la Comisión Nacional de Valores que recurrirá a la Justicia para ordenar su pasivo, preservar la continuidad de la empresa y proteger las fuentes de trabajo.
La decisión se tomó días después de que la firma comunicara que no realizaría el pago de los intereses de las Obligaciones Negociables Clase XVII, cuyo vencimiento operaba el 11 de mayo. El monto del servicio de interés incumplido asciende a 6.736,77 dólares, lo que podría derivar en un supuesto de incumplimiento tras el período de gracia de cinco días hábiles.
Al 31 de diciembre de 2025, GCDI reportó un patrimonio neto negativo de 7,6 millones de pesos y un capital de trabajo negativo superior a los 31,3 millones de pesos. Pese a la situación, la compañía aseguró que buscará mantener la empresa en marcha y resguardar sus activos.
Entre los proyectos más emblemáticos de la firma se encuentra la construcción de la “Rueda de Buenos Aires” en el Dique 1 de Puerto Madero, una estructura de 82 metros de alto similar al London Eye, con un contrato que supera los 10.163 millones de pesos (unos 7,1 millones de dólares al tipo de cambio de octubre de 2025) y un plazo de ejecución de 450 días.
La crisis de GCDI coincide con un proceso de transformación en su estructura de control. En noviembre de 2025, el empresario Marcelo Fígoli, dueño de Fenix Entertainment y Alpha Media, adquirió el 42,5% del capital social de la firma que hasta entonces estaba en manos del fondo PointState. En enero de este año, Ramiro Juez asumió como CEO en reemplazo de Francisco Fiorito.
GCDI nació como TGLT en 2005 y en 2018 compró a la constructora Caputo, propiedad de Nicolás Caputo. A mediados de 2022 reestructuró su deuda y se renombró como GCDI con el objetivo de enfocarse en la construcción.
