El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, justificó los elevados costos de los boletos para la Copa del Mundo 2026 en Estados Unidos, argumentando que responden a la oferta y demanda del mercado del entretenimiento local.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, enfrentó las críticas por el costo de las entradas para el Mundial 2026 durante su exposición en la Milken Institute Global Conference en Beverly Hills. El dirigente justificó los valores, que superan ampliamente a los de Qatar 2022, bajo la premisa de que el torneo debe adaptarse a la realidad del mercado del entretenimiento en Estados Unidos.
Infantino explicó que los precios responden a la oferta y demanda del país norteamericano. Según el mandatario, vender entradas a un valor inferior solo fomentaría una reventa más agresiva, un negocio legal en suelo estadounidense que la entidad busca controlar a través de su propio FIFA Marketplace. «Estamos en el mercado del entretenimiento más desarrollado del mundo. Tenemos que aplicar las tarifas de mercado», sentenció.
Además, comparó la cita mundialista con el deporte universitario local, asegurando que es imposible ver un partido de alto nivel en EE. UU. por menos de 300 dólares, valor que tiene el 25% del aforo de fase de grupos. La controversia escaló al conocerse que en las plataformas oficiales se ofrecieron tickets para la final por 2 millones de dólares. Ante esto, Infantino respondió con ironía: «Si alguien paga eso, yo personalmente le llevaré un perrito caliente y una Coca-Cola para que tenga una gran experiencia».
Sin embargo, para los hinchas organizados en la Football Supporters Europe (FSE), la situación no es broma. La entidad presentó una demanda ante la Comisión Europea calificando la estructura de precios como «extorsiva». La brecha es clara: en Qatar 2022 la final costaba 1.600 dólares, mientras que para 2026 el precio oficial ronda los 11.000 dólares.
