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Tres atletas bajan las dos horas en la maratón de Londres: récord histórico de Sabastian Sawe

El keniata Sabastian Sawe ganó la maratón de Londres con un tiempo de 1h59m30s, escoltado por el etíope Yomif Kejelcha (1h59m45s) y el ugandés Jacob Kiplimo (2h00m28s). Los tres superaron el anterior récord mundial en una carrera que reúne condiciones excepcionales.

Durante muchas décadas sonaba a delirio. Incluso en los últimos años aún parecía inhumano. Pero el domingo 26 de abril de 2026 fue el día en el que finalmente se logró la hazaña de correr una maratón en menos de dos horas. Cuando la distancia oficial de la prueba, 42,195 metros, se corrió por primera vez en los Juegos de Londres 1908, ¿quién le habría dicho al flamante campeón olímpico, el norteamericano Johnny Hayes, que su marca de 2h55m18s podía ser mejorada en casi una hora? La “Gran Muralla China” del running, bajar de dos horas una maratón, parecía un peñón inexpugnable. Hasta la carrera de este domingo en Londres, en la que todo sucedió de la forma menos pensada: se rompió el récord del mundo de la distancia, no por uno, ni dos atletas, sino por tres. Y se lograron bajar las dos horas, no un humano, ¡sino dos! No hay palabras para calificarlo. Esa realidad nace de un cóctel de condimentos excepcionales que encontraron su dosis justa en la capital inglesa. Un corredor en la cresta de la ola, un desafiante ignoto, un duelo africano ancestral, los mejores rivales del planeta, una zapatilla que rompe los paradigmas, un circuito que lleva años esperando dar el gran zarpazo y un clima ideal. Demasiados factores, todos juntos, y de esa mezcla extraordinaria, el resultado superó a la ficción.

La realidad: el keniata Sabastian Sawe ganó la maratón de Londres este domingo con 1h59m30s. Lo escoltó el etíope Yomif Kejelcha con 1h59m45s y cerró el podio el ugandés Jacob Kiplimo con 2h00m28s, los tres por delante del anterior récord mundial. “Ni sé cómo clasificar la carrera… es algo estratosférico. Pero ni eso, no encuentro un adjetivo que lo defina contundentemente, porque no hay palabras para definir lo que pasó en Londres”, expresó Javier Carriqueo, la leyenda del atletismo argentino, dos veces olímpico (1.500 m en Beijing 2008 y 5.000 m en Londres 2012) y aún hoy campeón argentino y sudamericano de carreras de montaña, a LA NACION desde Plottier (Neuquén). Y agregó: “Es un hito histórico para el atletismo en particular, pero también para el ser humano”.

Desde más al sur, en Esquel, una de las canteras más importantes de atletas argentinos de este siglo, Rodrigo Peláez, entrenador del olímpico Eulalio Muñoz y varios de los corredores de larga distancia más dominantes de los últimos años, se sumó al debate: “Creo que hay dos aspectos determinantes. El primero, las zapatillas, ya que desde la era del carbono se han bajado prácticamente todos los récords holgadamente. Y el segundo, y más importante, el avance a nivel farmacológico. No hablo de permitido o prohibido, sino de la influencia del laboratorio a ese nivel, del estudio del alto rendimiento en ese sentido. Bajan un récord del mundo y pareciera que no se cansan, eso no es naturalmente posible”. Peláez fue siempre un gran defensor del deporte limpio. En un contexto donde el atletismo keniano enfrentó múltiples casos de dopaje, Sabastian Sawe es un abanderado de la limpieza. Solicitó someterse a 25 análisis antidopaje sorpresa en su camino hacia Berlín 2025 para eliminar cualquier sospecha sobre su rendimiento. Allí logró la mejor marca del año pasado, 2h02m26s, ganando con un clima que no fue el ideal. Ese triunfo fue la coronación de un tridente que empezó en su debut maratoniano en Valencia 2024, donde ganó, luego en Londres 2025, donde volvió a ganar, y se coronó como el gran corredor del año pasado al ganar también en Berlín. Por eso este año en Londres era el gran candidato.

“No solo lo que hizo Sawe, sino también lo de Kejelcha no tiene precedentes”, agregó Carriqueo sobre el etíope que “ni siquiera” pudo ganar la carrera. Es que el ojo de los que saben no está solo en el resultado, sino en lo que sucede detrás. Y Yomif Kejelcha ¡nunca había corrido una maratón hasta este domingo! “Es más sorprendente que lo del primero, corriendo una prueba que desconoce, que muchas veces en la primera no sale bien. Entonces, cuando le agarre la mano, ¿en cuánto va a correr? ¿hasta dónde va a llevar el récord que hoy parece imposible?”. “Kejelcha es un atleta con una tremenda, tremenda calidad”, intervino Fernando Díaz Sánchez, técnico nacional de selecciones en el área de trail y montaña y también entrenador de Carriqueo y junto con una lista de grandes corredores. “No tuvo suerte con las medallas olímpicas Yomif Kejelcha, pero obtuvo medallas en campeonatos del mundo de pista y de ruta. Y esto también marca que la ruta [las carreras de calle] se impone como disciplina, ya no es un apéndice de la pista, sino que tiene una conformación estricta como disciplina. Hay toda una funcionalidad sumamente positiva para que la ruta sea un espectáculo más que atractivo”. Lo que marcó Díaz Sánchez lo refrendaron 60.000 personas alentando en las calles londinenses una carrera épica. Porque no solo el resultado fue de película, también lo fue la batalla que se dio sobre el asfalto. En la largada estaban todos los mejores del mundo, no faltó nadie. Y para la mitad de la carrera seis atletas pasaron en punta, marcando un ritmo vertiginoso que anticipaba lo que sería una jornada histórica.

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