El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva expresó su apoyo al pontífice, confirmó que competirá por un nuevo mandato en octubre y abordó las relaciones con Estados Unidos y el conflicto en Medio Oriente.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó este martes su respaldo al Papa León XIV frente a los comentarios del expresidente estadounidense Donald Trump. En una entrevista en el Palacio del Planalto, el mandatario ratificó además que buscará la reelección en los comicios de octubre.
Lula manifestó solidaridad con el Sumo Pontífice tras las críticas que este formuló contra Trump. El líder brasileño consideró que los planteos del Papa son correctos y remarcó que «nadie debe tener miedo a nadie en el escenario internacional». También cuestionó una reciente publicación de Trump en redes sociales donde el republicano utilizó una imagen para equipararse con Jesucristo.
En el plano interno, el presidente confirmó que competirá por un cuarto mandato. Su principal adversario será el senador Flavio Bolsonaro, hijo del anterior mandatario. Pese a que algunas encuestas lo ubican en desventaja, Lula se mostró categórico sobre su deseo de continuar y garantizó que luchará por la continuidad democrática.
Respecto a la relación con Estados Unidos, el líder sudamericano reconoció sus divergencias con Trump, aunque evitó términos agresivos. La reunión bilateral prevista para marzo quedó postergada por diferencias en torno a la guerra en Irán y la situación en Venezuela, aunque los cancilleres mantienen el diálogo.
Sobre el conflicto en Medio Oriente, Lula criticó al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, a quien definió como un político que «hace mal a la humanidad». Aclaró, no obstante, que no romperá las relaciones diplomáticas con Israel.
En la agenda económica, reiteró su decisión de adoptar medidas para evitar que el precio de los alimentos suba a causa del incremento de los combustibles, con el objetivo de proteger a transportistas y consumidores.
Finalmente, el presidente utilizó el ejemplo de la reciente derrota electoral del ultraderechista Viktor Orban en Hungría para fundamentar su confianza en el sistema electoral y reforzó su compromiso con la defensa de la democracia.
