La historia de Delicia M. y la posterior donación de su dosis de pembrolizumab a otra paciente, Ángeles, expone las dificultades de acceso a tratamientos oncológicos de alto costo en Argentina, incluso con la competencia entre laboratorios.
Delicia M., de 65 años y residente en General Rodríguez, provincia de Buenos Aires, falleció a fines de enero pasado. Tras una operación en octubre de 2025, los médicos le descubrieron un melanoma que derivó en metástasis en varios órganos. Le indicaron tratamiento con pembrolizumab, un medicamento oncológico.
Sus hijas relatan que, aunque las chances de sobrevida eran bajas, la droga podría haber mejorado su calidad de vida. Sin embargo, el costo era de aproximadamente $20 millones por dosis. La autorización de PAMI, la obra social de los jubilados, podía demorar meses, por lo que la familia y la comunidad iniciaron una campaña solidaria para recaudar fondos. Delicia falleció antes de que el evento se realizara.
Un día después de su muerte, PAMI autorizó la entrega del pembrolizumab en su versión biosimilar, Pembrox, del laboratorio Elea. Las hijas de Delicia, al recibir el medicamento, decidieron ofrecerlo a través de un medio local para quien lo necesitara.
La beneficiada fue Ángeles, una mujer de 50 años con un linfoma T que no respondió a quimio ni radioterapia. Su oncóloga prescribió pembrolizumab, pero al no tener obra social y ser un tratamiento de alto costo, no podía acceder a él. Recibió la dosis donada y debía continuar el tratamiento, pero enfrenta dificultades para conseguir la segunda dosis a través del sistema público.
En el último año, la competencia entre el laboratorio MSD (con Keytruda) y Elea (con Pembrox) llevó a una reducción sustancial en el costo del pembrolizumab. No obstante, el tratamiento sigue siendo prohibitivo para quienes no tienen cobertura, como el 39% de la población según el Censo 2022. Incluso para quienes tienen obra social, existen demoras y trabas administrativas.
«Los casos que atendemos tienen que ver principalmente con las demoras en la entrega por parte de obras sociales», aseguró Silvina Mercado, de la asociación Apradoc, que ayuda a pacientes con cáncer. La entidad triplicó su trabajo en el último año debido a la alta demanda, actuando como nexo para que los pacientes puedan adquirir medicamentos a precio de droguería.
