La Sala I de la Cámara Federal confirmó el sobreseimiento del expresidente Mauricio Macri y de los exjefes de la AFI Gustavo Arribas y Silvia Majdalani en la causa por la recolección de correos electrónicos de políticos, periodistas y otras personas. La decisión fue firmada por los jueces Mariano Llorens y Pablo Bertuzzi.
La Sala I de la Cámara Federal, con la firma de los jueces Mariano Llorens y Pablo Bertuzzi, confirmó el sobreseimiento del expresidente Mauricio Macri y de los exjefes de inteligencia Gustavo Arribas y Silvia Majdalani en una causa que investigaba la recopilación de correos electrónicos de políticos, periodistas, dirigentes y miembros de las fuerzas de seguridad.
La denuncia fue presentada el 26 de mayo de 2020 por Cristina Caamaño, entonces interventora de la AFI durante la gestión de Alberto Fernández. Según la denuncia, un análisis de rutina sobre los soportes tecnológicos del organismo permitió hallar un disco rígido marca Western Digital en las dependencias de la agencia, con rastros de la conexión de varios pendrives utilizados para almacenar información de inteligencia sobre numerosas personas del ámbito político, periodístico y policial.
Los técnicos recuperaron información que había sido borrada de manera no segura, lo que permitió reconstruir una recolección de correos electrónicos privados, obtenida —según la denuncia— sin orden o autorización judicial. El informe adjunto identificó, mediante el sistema de credenciales, a dos agentes que habrían accedido al contenido del disco, aunque no fue posible establecer con precisión en qué área de la agencia se había producido el acceso.
A esa denuncia se sumó, semanas más tarde, una segunda presentación vinculada a la agrupación política Kolina. Su denunciante afirmó haber tomado conocimiento, primero a través de una nota periodística y luego mediante un informe emitido en el programa “GPS” el 7 de junio de 2020, de que la AFI habría infiltrado a una agente encubierta dentro de esa agrupación. Sin embargo, ese segundo tramo del expediente no fue apelado por la querella.
El fallo consideró la imposibilidad de utilizar como prueba válida los discos rígidos sobre los que se había asentado la investigación. Los jueces respaldaron el análisis del juzgado de primera instancia, al afirmar que los discos no contaban con una cadena de custodia acreditada. Uno llegó cerrado y precintado, pero sin documentación ni registro de trazabilidad, y el otro no tenía una planilla que diera cuenta de su preservación. Tampoco se documentó el lugar exacto en el que fueron hallados.
El peritaje oficial concluyó que resultaba técnicamente posible modificar el contenido de un disco rígido, las fechas de creación, acceso o modificación de sus archivos, sin dejar rastro, y que la marca temporal de los archivos puede alterarse con cambiar el horario del equipo utilizado. Los expertos determinaron que los correos electrónicos hallados no habían sido recibidos por la vía natural que prevé el programa Outlook, sino que fueron incorporados manualmente a los archivos de la casilla, y que el acceso al sistema se había realizado mediante un usuario genérico llamado “User”, lo que impidió identificar a las personas físicas que operaron los equipos.
El fallo desestimó el argumento de la querella según el cual la extracción del material había cumplido con los protocolos. Los jueces concluyeron que “excluida la aptitud probatoria de los discos rígidos, la imputación queda desprovista de sustento”.
Con esta resolución, que confirma en su totalidad la decisión de primera instancia, la causa por la recolección de correos electrónicos mediante los discos hallados en la AFI quedó cerrada para Macri, Arribas, Majdalani y el resto de los beneficiados por el sobreseimiento.
