El historiador e ingeniero Isaac Moreno Gallo detalló en un video de YouTube el proceso de construcción de las carreteras del Imperio romano, incluyendo cunetas de balizamiento a 20 metros de la calzada.
El historiador e ingeniero Isaac Moreno Gallo explicó en un video publicado en YouTube el método de construcción de las carreteras del Imperio romano, que incluía sistemas de drenaje y seguridad perimetral. Entre los aspectos señalados, se destaca la presencia de cunetas de balizamiento ubicadas a unos 20 metros de cada lado de la calzada.
“Un dato relevante descubierto hace poco. A ambos lados de la calzada, y a una distancia de unos 20 metros de esta, se establecían las cunetas de balizamiento que impedían el acceso sin control de los vehículos desde fuera de la vía”, afirmó Moreno Gallo.
Según el especialista, estas estructuras también cumplían funciones de visibilidad y seguridad. “Estas cunetas, cuya existencia se ha descubierto recientemente, también aumentaban la visibilidad del espacio periférico, evitaban sorpresas con la fauna salvaje y dificultaban el acecho de eventuales asaltantes”, declaró.
El proceso constructivo comenzaba con la preparación del terreno. “Primero se procedía a deforestar una amplia zona desbrozando toda la vegetación. Después en la tierra que se había proyectado la vía se retiraba la tierra vegetal hasta encontrar una base sólida”, indicó.
Luego se definía el ancho de la carretera mediante bordillos. “A continuación, sobre esta base, se colocaban los bordillos de acuerdo con el ancho escogido para la vía”, explicó.
La estructura se completaba con capas de materiales progresivos. “Entre los bordillos se colocaban piedras gruesas que servían como cimentación y sobre ellas otras capas de piedras más pequeñas mezcladas con áridos finos, para evitar que quedasen huecos”, detalló.
Para la superficie se utilizaban zahorras. “Se añadían las zahorras, un conjunto de gravillas, arena y arcilla”, sostuvo el ingeniero.
La compactación se realizaba por etapas. “Los carros basculantes avanzaban sobre las diferentes capas ya compactadas para depositar los materiales de la siguiente”, afirmó.
También se realizaban tareas de extendido y regado. “En un proceso en el que después del vertido en montones debía realizarse el extendido con tablones, el regado con cubas y la compactación con rodillos”, agregó.
El drenaje formaba parte del diseño. “La geometría final de la calzada ofrecía ligeras pendientes laterales que permitían desaguar el agua de lluvia del exterior para ser conducida lejos de la calzada”, concluyó Moreno Gallo.
