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Sol Buscio explica cómo la herida de abandono infantil afecta la vida adulta

La psicóloga Sol Buscio detalló en una entrevista con Clarín las características de la herida emocional de abandono, su origen en la infancia y sus consecuencias en las relaciones adultas.

La herida de abandono es una herida emocional que, según la psicóloga Sol Buscio, se origina en la infancia y se manifiesta en la vida adulta. En declaraciones a Clarín, Buscio afirmó: “Todas las secuelas de nuestra infancia se hacen presente de distintas maneras en nuestra vida adulta”.

Buscio definió la herida de abandono como “una herida emocional” que remite a “secuelas, dolores, o situaciones que vivimos, experiencias que están ahí esperando ser sanadas”. La especialista señaló que esta herida distorsiona la percepción de los vínculos: “Un mensaje no contestado no es ‘está ocupado’, se siente como un ‘ya no le importo’. Un plan con amigos no es espacio personal, se vive como un descarte”.

Según la psicóloga, la herida puede repararse con “mucho trabajo terapéutico”. “Reconocer estos patrones no es para culparse, sino para empezar a cambiarlos. Una herida de la infancia se sana en el presente, aprendiendo a darnos la seguridad que nos faltó”, sostuvo.

El origen de la herida de abandono no implica un abandono real, sino la percepción, en la infancia, de falta de respuestas, disponibilidad afectiva o apoyo. Buscio explicó que se instala por “una acumulación de experiencias que se repiten”, generalmente en los primeros años de vida, vinculadas a la falta de presencia de los padres, aunque los motivos sean justificables. La profesional enfatizó que el objetivo no es buscar un culpable: “Cuando trabajamos en heridas con pacientes adultos, trabajamos justamente la responsabilidad y la comprensión de esa percepción que tuvo”.

Buscio enumeró las siguientes consecuencias de la herida de abandono:

  • Adultos que se creen poco merecedores de amor: la falta de mirada, presencia y cuidado en los primeros años impacta y genera una autonomía e independencia excesivas.
  • Dependencia y control en relaciones: necesidad constante de confirmar vínculos y amor, con dudas y rumiación.
  • Profecía autocumplida: desconfianza constante porque la herida está activa; “terminan recreando esos escenarios que son tan temidos”, afirmó.
  • Autoestima empobrecida: el amor propio dañado lleva a repetir patrones y a considerar que lo que les pasa no es importante.

La psicóloga concluyó: “En la repetición hay una búsqueda de reparación: reparar eso que tanto duele para poder entender o darse la posibilidad de que existe otro presente distinto y más saludable”.

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