El presidente Javier Milei llegó a Buenos Aires y se espera una reunión clave con Manuel Adorni para definir su continuidad como jefe de Gabinete. En la Casa Rosada dan por hecha su renuncia y mencionan a Diego Santilli como posible sucesor.
El presidente Javier Milei aterrizó en la Argentina a las 6 de la mañana de este sábado, procedente de España. Su regreso se produce en un contexto en el que fuentes de la Casa Rosada señalan que Manuel Adorni dejará el cargo de jefe de Gabinete, aunque la decisión final depende de una conversación con el mandatario.
Según informaron a LA NACION distintas fuentes oficiales, la salida de Adorni, que se concretaría en forma de renuncia, cobró fuerza el viernes por la tarde, mientras Milei volaba de regreso. La secretaria general, Karina Milei, principal impulsora de Adorni, estuvo activa hasta altas horas de la noche del viernes delineando una reestructuración del organigrama gubernamental.
El cambio fue resistido durante más de tres meses, mientras se conocían novedades sobre los gastos de Adorni. El viernes por la mañana, desde España, Milei declaró que solo echaría a su jefe de Gabinete si la Justicia certificaba su culpabilidad por corrupción. Sin embargo, por la tarde se instaló en la Casa Rosada la certeza de que Adorni ya no integraría el Poder Ejecutivo.
Este sábado, Milei y Adorni se reunirían en la quinta de Olivos para ultimar la decisión. En paralelo, fuentes oficialistas indicaron que el ministro del Interior, Diego Santilli, es el principal candidato para ocupar la Jefatura de Gabinete. De concretarse, sería la segunda vez que Santilli asume un rol de reemplazo en momentos críticos para el oficialismo, luego de sustituir a José Luis Espert en la candidatura a diputado nacional.
Además, el Gobierno reactivaría el esquema de vicejefatura de Gabinete, que ocuparía Ignacio Devitt, actual secretario de Asuntos Estratégicos. Devitt absorbería funciones del Ministerio del Interior. Su rango no está definido hasta que se firme el decreto de promoción, pero fuentes indican que esa es la opción que más convence.
Devitt, exgerente de Philip Morris y con vínculos con Adorni, fue promovido por este último. Los Milei no lo conocían, pero lo sumaron a reuniones de mesa política. Escaló posiciones e influencia en el Gobierno, especialmente en las negociaciones para aprobar leyes.
El viernes, luego del mediodía, las voces que negaban la salida de Adorni comenzaron a responder con puntos suspensivos. Por la tarde, funcionarios asumieron que había llegado el momento de la eyección. “No se puede gestionar así”, afirmaron en las altas esferas de Balcarce 50.
Las definiciones de Karina Milei fueron trascendentales, ya que Adorni era parte de su círculo de fidelidad. En las dependencias del estratega Santiago Caputo advertían sobre el peso negativo de sostenerlo, pero temían que su reemplazante fuera más cercano a Karina.
Santilli, principal candidato, es considerado un equilibrista. Para comunicar las novedades, esperaron el retorno de Milei, quien debe estampar su sello en la medida.
Esta semana, la gestión se complicó por la decisión de mantener a Adorni. En el Senado, el oficialismo no pudo imponer el debate de la ley de propiedad privada porque la oposición amenazaba con avanzar en la interpelación y moción de censura contra Adorni. En el Gobierno hay convencimiento de que el miércoles próximo, en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, Adorni no evitaría un resultado desfavorable. “No pasa el Senado”, señalaron en la Casa Rosada.
Otra particularidad fue la renuncia del secretario de Prensa, Javier Lanari, mano derecha de Adorni. El mismo día, la Casa Rosada presentó al nuevo vocero, Adrián Ravier, quien asume el fronting comunicacional, dejando a Adorni sin una de sus funciones principales.
La llegada de Ravier y Fabián Fernández no logró sacar de agenda las revelaciones sobre las compras de Adorni. El viernes, LA NACION informó que Adorni adquirió en agosto aparatos para videojuegos con tarjetas de crédito de dos funcionarios que trabajaban para él, por $5.848.589, cuando cobraba en bruto $3.584.006.
En los meses previos, el Gobierno intentó instalar que el tema pasaría, como ocurrió con otros escándalos, pero no sucedió. Las novedades se mantuvieron en la escena mediática debido a incongruencias en el discurso de Adorni, quien pregonaba austeridad pero su vida no se condice con eso.
Todo comenzó en marzo, cuando Adorni llevó a su esposa, Bettina Angeletti, en un viaje oficial a Estados Unidos. Luego apareció un video suyo viajando a Punta del Este en el avión privado de un amigo. Con el tema judicializado, se conocieron distintos consumos y viajes, así como fondos y propiedades no declarados.
En una de sus últimas movidas, Adorni rectificó sus declaraciones juradas y dio una entrevista en la que justificó su incremento patrimonial con inversiones en bitcoins. Horas antes, él y su esposa se sumaron al Régimen Simplificado de Ganancias, paso previo al blanqueo.
Desde ese momento, el Gabinete agitó su expulsión. Los ministros sumaron injerencia para que se vaya, mientras los hermanos Milei lo ratificaban en fotos y visitas oficiales. La oposición, a través del Congreso, también hizo lo propio. Milei alegó que no iba a soltarle la mano a alguien que consideraba honesto y cargó contra los medios.
La senadora Patricia Bullrich, jefa de la bancada oficialista, fue la primera en despegarse públicamente del funcionario.
