La irrupción de plataformas digitales de cadetería, mensajería y delivery se consolida como opción laboral para miles de personas en Argentina, con un aumento significativo de trabajadores mayores de 50 años y mujeres, según datos de sindicatos y empresas.
La irrupción en los últimos años de las plataformas digitales de cadetería, mensajería y delivery se está transformando en un fenómeno laboral que convoca a más personas. Después de la pandemia, la actividad se consolidó como malla de contención para ciudadanos sin empleo o con necesidad de completar ingresos.
El universo de trabajadores de aplicaciones se caracteriza por su alta informalidad y por la falta de datos oficiales. Diversos informes del sector y sindicales estiman que entre 600 mil y un millón de personas se desempeñan como repartidores o conductores de aplicaciones en el país. De ellos, unos 200 mil son cadetes, mensajeros o delivery. Se estima que en 2025 el número de repartidores creció un 38%.
Emanuel Paredes, secretario general de la Asociación Sindical de Motociclistas, Mensajeros y Servicios (Asimm) en Córdoba, afirmó que el crecimiento de repartidores en moto en la provincia es exponencial. Estimó que solo en la ciudad de Córdoba hay al menos 10 mil. “Un número cierto no hay. Estamos peleando para que se haga un registro del trabajador en moto en la provincia de Córdoba”, declaró. Desde Asimm indicaron que presentaron proyectos en la Legislatura y en el Concejo Deliberante, pero no obtuvieron respuesta.
Paredes sostuvo que este incremento se explica por la caída del empleo formal. Confirmó que cada vez más mujeres y personas mayores de 50 años se vuelcan a este sector, históricamente caracterizado por el predominio de varones jóvenes. “Antes, el 80% tenía entre 20 y 35 años. Hoy, con los despidos en distintos sectores, la edad se incrementó. Hay trabajadores de 50 o 60 años, algunos jubilados, que están arriba de la moto”, señaló.
Gabriel Buenos, director de Relaciones Gubernamentales de Rappi en Argentina, explicó que entre 2022 y 2023 hubo un notable alza de repartidores. En la actualidad, el perfil cambió: hay más trabajadores registrados, pero en promedio realizan menos pedidos y pasan menos tiempo conectados. “Se acentúa el perfil de complemento de ingresos. Los más jóvenes, con menor capital o que buscan el primer empleo, se vuelcan más a las plataformas de delivery. Los perfiles de mayor edad o que tienen capital previo se inclinan más a las plataformas de conductores”, afirmó. Dijo que un 80% de los trabajadores sigue siendo menor de 30 años.
Desde el gremio sostienen que, en general, la gente trabaja más de cuatro horas al día y hasta ocho o más en el reparto. “No hay forma de que trabajes una hora o dos. En ese tiempo no podés hacer una monedita”, apuntó Paredes.
Desde Rappi señalaron un alza en el consumo respecto al año pasado. “En 2025, cerramos con un crecimiento interanual del 30% y este año tenemos una estimación de cerrar en un 35% de crecimiento”, afirmó Buenos. En Argentina hay 45 mil repartidores activos en Rappi. “En promedio, un repartidor de Rappi hace 77 pedidos, 32 horas de conexión. Si tomás ese promedio te da que los repartidores se conectan menos de 10 horas a la semana”, detalló. Agregó que los repartidores permanecen activos durante 53 días entre su primer y último pedido, lo que indica un alto recambio.
Un informe de la Fundación Encuentro, presentado a fines de 2025, enfocado en el mercado cordobés, indica que el ingreso promedio por viaje ronda los 2.553 pesos. Un repartidor en Córdoba necesita realizar 461 pedidos al mes para cubrir la Canasta Básica Total de un hogar tipo. Paredes afirmó: “La base de una tarifa es 900 o mil pesos para un viaje de 10 cuadras. Hemos tenido tarifas de 1.300 pesos para entregas a cuatro kilómetros”. Desde Rappi indicaron que el promedio en Argentina está en casi 11 mil pesos la hora.
“El 98% de los trabajadores de la actividad, mensajería, delivery o cadetería están precarizados laboralmente. Accidentes en la calle, inseguridad, a veces maltrato en las aplicaciones: te suspenden por zonas rojas, te pausan la cuenta”, detalló Paredes. Aseguró que los días de lluvia algunas aplicaciones ofrecen un bono de 25 mil pesos si se concretan 15 pedidos, pero que al número 13 ya no dan más pedidos. Afirmó que no hay interlocutores en las plataformas más allá de “soporte”.
En respuesta, Gabriel Buenos declaró: “No convalidamos esa afirmación de que se trabaja de forma desatendida. Argentina está avanzando hacia la protección del trabajador de plataforma”. Explicó que la Ley de Modernización Laboral establece que se trata de una relación de prestación de servicios independientes. “En Argentina es una relación comercial la que hay entre los repartidores y las aplicaciones. En el caso de Rappi, nos hacemos cargo del costo del seguro que cubre accidentes personales y gastos de reintegros médicos”, detalló.
Gabriela Rivas, de 50 años, madre soltera de cuatro hijos, es repartidora desde hace más de 15 años y fue la primera mujer en sumarse a la plataforma local Rapiboy. Hoy es tesorera del sindicato. “Antes, el trabajo era cara a cara con los dueños. No es como ahora, que son plataformas que nadie sabe quiénes son los dueños”, recordó. “La semana pasada me asaltaron, me robaron toda la recaudación. Estoy trabajando todo el día, desde las 8 o 9 de la mañana hasta las 8 o 9 de la noche. Hago tres turnos seguidos porque no me alcanza. No tenemos un sueldo que permita llegar a fin de mes. Si no salís, no comés”, afirmó. “Pedimos que nos escuchen, que se den vuelta a vernos porque parece que somos invisibles”, concluyó.
