Los aliados parlamentarios del presidente Pedro Sánchez aumentan sus críticas ante la investigación judicial que involucra al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, pero ninguno planea romper la coalición ni impulsar una moción de censura.
Los socios del Gobierno español elevan el tono contra el Ejecutivo, pero ninguno está dispuesto a dejar caer al Gobierno, ni con una moción de censura ni con un adelanto electoral. La investigación del juez José Luis Calama ha revelado conversaciones, amistades y dinero que vinculan a José Luis Rodríguez Zapatero con una presunta trama de tráfico de influencias y blanqueo de capitales. Sin embargo, tras examinar 4.000 folios del sumario, ninguna prueba se considera letal para la legislatura, según fuentes de Moncloa consultadas por Infobae.
El Gobierno mantiene una defensa sin fisuras del expresidente. Los aliados más estables de Sánchez en el Congreso piden “prudencia” a la espera de las explicaciones de Zapatero en la Audiencia Nacional, previstas para el 17 y 18 de junio. No obstante, el desgaste entre los socios es evidente, ante el temor de que un final agónico de la legislatura perjudique a los partidos que han apoyado al Ejecutivo socialista. Todos han solicitado explicaciones al Gobierno.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha amagado con impulsar una moción de censura “instrumental”, aunque sabe que no reúne los apoyos necesarios. El mensaje del líder de la oposición busca interpelar al Partido Nacionalista Vasco (PNV) y a Junts per Catalunya, partidos que han manifestado hartazgo por la cantidad de casos judiciales abiertos y los incumplimientos de compromisos de legislatura. El PNV calificó de “irresponsable” alargar la legislatura más allá de 2026.
En Génova no hay prisa por forzar una votación. La estrategia, mientras se mantenga la situación actual, es esperar que los avances judiciales hablen por sí solos. La portavoz popular en el Congreso, Ester Muñoz, declaró: “Toda esta corrupción les está pasando factura y se están retratando. Sus estándares éticos son incoherentes y son ellos los que están sosteniendo la corrupción de Pedro Sánchez”.
Los socios no consideran que se hayan traspasado las líneas rojas para romper la coalición. Las fuentes consultadas por Infobae indican que las mismas condiciones que marcaron en el caso Cerdán siguen vigentes: que el Gobierno se vea involucrado o que haya indicios de financiación irregular. Además, los socios están atados por compromisos pendientes que dependen de la supervivencia de Sánchez, como la vuelta de Carles Puigdemont (para Junts) o la estabilidad del gobierno autonómico en el País Vasco (para el PNV).
Junts, en vísperas de elecciones, es consciente del daño electoral que provocaría derrocar al Gobierno con el apoyo de la ultraderecha. La presidenta de Junts en el Parlament, Mónica Sales, afirmó que esa opción no está “ahora mismo sobre la mesa”.
El PP y Vox han solicitado un adelanto electoral, propuesta a la que se han sumado socialistas críticos como Emiliano García-Page y Felipe González. García-Page señaló: “Lo que está pasando no lo podemos ver solamente como un hecho aislado, ya que llevamos ya mucho tiempo donde un escándalo tapa otro y cada vez va cogiendo más volumen”.
PSOE y Sumar han rechazado adelantar elecciones o convocar una moción de confianza. La intención del Gobierno es “seguir gobernando y dialogando con todos los aliados”. El portavoz socialista Patxi López declaró: “El que quiera cambiar tiene una herramienta que es la moción de censura y, por lo tanto, aquel que diga que esto se ha acabado puede pactar una moción de censura con Vox”.
