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San Lorenzo empató sin goles en Cuenca y dejó escapar la chance de quedar primero

El Ciclón dominó el partido ante Deportivo Cuenca en la altura, pero no pudo concretar sus ocasiones y terminó resignando un empate que complica sus aspiraciones de clasificación directa en la Copa Sudamericana.

En Cuenca, una de las ciudades que no padece el toque de queda impuesto en varias zonas de Ecuador, San Lorenzo afrontó el partido clave de su zona en la Copa Sudamericana. Ante Deportivo Cuenca, a 2500 metros de altura, el equipo de Gustavo Álvarez se plantó con personalidad y mereció el triunfo, pero le faltó contundencia y terminó lamentando el 0-0.

El partido era crucial para las aspiraciones del Ciclón de clasificar a los octavos de final de manera directa desde el primer puesto, esquivando el playoff que obliga el segundo. Un verdadero desafío en la altura por diversas aristas: la entereza del equipo tras perder el clásico ante Independiente (2-1), el cansancio de los titulares utilizados el sábado y la necesidad de traer un punto o los tres a Buenos Aires.

La noche empezó a enderezarse cuando llegó la noticia desde Paraguay: Recoleta le volvió a sacar un punto a Santos, que ganaba por Neymar y se le escapó faltando cuatro minutos. San Lorenzo pisó el campo con la ventaja del Peixe, nada conveniente, y recién se alegró en el vestuario del entretiempo.

La postura con la que salió a jugar evidenció la conciencia de rescatar un importante resultado. Respondió uno de los interrogantes planteados: agarró la pelota como si estuviera en el Nuevo Gasómetro y se hizo protagonista, mostrándose con aire, dispuesto a vencer el complejo escenario de la altura.

En el primer período sufrió apenas a Jorge Ordoñez, por una escapada por la izquierda que definió mal y un cabezazo que salió alto. Nada que forzara la intervención de Orlando Gill. San Lorenzo creó situaciones claras por el buen manejo de Manuel Insaurralde, la chispa de Nahuel Barrios y la exigencia del doble 9. El ‘Perrito’ Barrios impuso su desequilibrio para sacar dos centros excelentes: a los 9 minutos para que Alexis Cuello cabecee cómodo, sin marca, pero erró al arco; con el segundo, a los 42, Rodrigo Auzmendi se la bajó al atacante, que practicó una volea en el área chica interceptada por el zaguero Patricio Boolsen.

Resulta difícil de entender por qué Álvarez decidió el reemplazo de Barrios antes del inicio de la segunda parte: además de ser el mejor, el desarrollo anunciaba un triunfo con su técnica. Más entendible fue la salida de Juan Cruz Rattalino, amonestado. La justificación puede estar en la visita a River del sábado por el Torneo Apertura.

Con los ingresos de Matías Reali y Facundo Gulli, respectivamente, el equipo no perdió su forma. Mantuvo a Cuenca acorralado en su área por largos tramos del complemento, otra vez con apariciones de Cuello que exigieron al arquero Facundo Ferrero: un centro cerrado y un remate colocado que forzó la volada.

El entrenador les pidió a sus jugadores “meterlos en su arco” en la pausa de rehidratación, se metió en el campo para reprocharle al lateral Teo Rodríguez Pagano una simulación (“¡Jugá, no te tirés!”) y hasta se atrevió a reemplazarlo por un punta, Agustín Ladstatter. Ordoñez siguió siendo la única preocupación del conjunto azulgrana. Jorge Célico vio esa pieza movida y cambió al ecuatoriano de banda.

Un remate desde media distancia del argentino David González y una escalada prolongada de Yeltzin Erique fueron las primeras atajadas clave de Gill, sobre el final. Finalmente, la previa sensación de que un empate en Ecuador sería motivo de sonrisa y el puño apretado por los dos puntos que se le escaparon a Santos se invirtieron: el Ciclón encontró un desarrollo posible de triunfo y lamentó no lograrlo, mientras que Neymar y compañía se fueron a dormir vivos: de ganarles a San Lorenzo y Cuenca, terminará primero.

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