El Servicio Meteorológico Nacional de EE.UU. alertó sobre un sistema de tormentas de gran escala que avanzará desde el centro hacia el este del país durante el fin de semana, con riesgo de tornados, granizo de gran tamaño y fuertes vientos.
Los pronósticos oficiales advirtieron por la formación de tormentas intensas con posible desarrollo de tornados, granizo de gran tamaño y vientos fuertes en una amplia franja de Estados Unidos. El fenómeno se combina con contrastes térmicos marcados entre las distintas regiones de ese país.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (NWS), un frente de tormentas de gran escala comenzará a desarrollarse en el centro de EE.UU. y avanzará hacia el este durante el fin de semana. Las estimaciones indicaron que más de 50 millones de personas podrían quedar dentro del área de influencia del fenómeno.
Durante la tarde del viernes, la actividad inicial se concentrará en sectores del Medio Oeste y las Grandes Llanuras. Hacia la noche del mismo día, los modelos prevén una mayor organización de las tormentas, que podrían consolidarse en una línea continua. En ese proceso, aumentará la probabilidad de ráfagas intensas, precipitaciones abundantes y eventos de inundación rápida.
Para el sábado, el sistema avanzará hacia el valle de Ohio y la región de los Grandes Lagos. En esa etapa, se espera que las tormentas mantengan actividad significativa, aunque con una tendencia gradual a perder intensidad hacia el final del día. El debilitamiento se producirá al aproximarse a la costa este, donde el sistema llegaría con menor organización. Sin embargo, las condiciones previas podrían generar impactos en varias áreas urbanas y rurales.
En paralelo, algunas zonas ya presentan suelos con alto nivel de humedad debido a lluvias recientes, lo que incrementa el riesgo de acumulación de agua y complicaciones asociadas.
Según el Centro de Predicción de Tormentas, las condiciones atmosféricas actuales favorecen la aparición de tormentas capaces de generar tornados de intensidad considerable. Se espera que la amenaza comience el viernes por la tarde y continúe durante la noche. Los pronósticos advirtieron sobre la posibilidad de tornados fuertes de categoría EF-2 o superior. Las tormentas se originarán en el centro de EE.UU. y afectarán un corredor de 1100 kilómetros que incluye ciudades como Oklahoma City, Kansas City y La Crosse, Wisconsin.
Otro de los factores relevantes es el tamaño del granizo. Las proyecciones indican que podrían registrarse piedras de más de siete centímetros de diámetro, con capacidad de provocar daños materiales significativos. A esto se suman ráfagas de viento de alta velocidad y una elevada frecuencia de descargas eléctricas.
El origen del fenómeno está vinculado a una perturbación en la corriente en chorro, que genera una zona de baja presión en niveles altos de la atmósfera. Esta configuración favorece el desarrollo de tormentas organizadas. El fenómeno se explica por el choque entre masas de aire con características opuestas: aire seco procedente del oeste y aire cálido y húmedo proveniente del Golfo de México que domina el este del país. Esa combinación crea un entorno propicio para la intensificación de las tormentas, especialmente en áreas donde se produce un fuerte contraste térmico y dinámico.
Mientras se desarrolla este escenario de tormentas, otras regiones de EE.UU. experimentan condiciones opuestas. En la costa este, se registran temperaturas elevadas para la época del año, con valores cercanos a los 32°C. En el noreste, también existe probabilidad de tormentas aisladas con características severas, aunque en una escala menor en comparación con el sistema principal. En contraste, el oeste y el norte de EE.UU. atraviesan un descenso térmico marcado, con previsiones de nevadas tardías en zonas montañosas y precipitaciones mixtas en áreas del norte.
