Varios cientos de migrantes procedentes de Honduras ingresaron el viernes por la frontera sur de México con la intención de llegar a Estados Unidos, según declaraciones de los propios migrantes. El grupo cruzó por el Puente Internacional Rodolfo Robles hacia el municipio de Suchiate, Chiapas, sin que las autoridades migratorias o policiales lo impidieran.
Varios cientos de migrantes procedentes de Honduras ingresaron el viernes por la frontera sur de México con la intención de llegar a Estados Unidos, según declaraciones de los propios migrantes. El grupo cruzó por el Puente Internacional Rodolfo Robles hacia el municipio sureño de Suchiate, estado de Chiapas, sin que ninguna autoridad migratoria o policial lo impidiera.
El hondureño Josué Rodríguez, de 24 años, expresó: «Va perdiendo Donald Trump (las elecciones), y nos van a ayudar a nosotros los inmigrantes, los demócratas». Rodríguez fue deportado de Estados Unidos hace tres meses, tras haber residido durante siete años en Carolina del Norte, donde trabajó en la remodelación de casas hasta que fue detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Según Rodríguez, la orden de detención era falsa. Ahora manifiesta su intención de regresar para reunirse con sus dos hijas de 4 y 1 año, quienes son ciudadanas estadounidenses.
Estos flujos masivos de migrantes procedentes de Centroamérica no se registraban desde mediados de 2024, antes del triunfo de Trump para un segundo mandato. En septiembre y octubre pasados, dos grupos partieron de San Pedro Sula, Honduras, y caminaron por la costa de Chiapas con la intención de avanzar hacia el norte. Pocas semanas después, las autoridades migratorias mexicanas los disolvieron y les proporcionaron documentos para transitar por México, de modo que continuaran por su cuenta y no en caravana.
La organización Pueblo Sin Fronteras indicó recientemente que, al coincidir con el proceso electoral de Estados Unidos, estos movimientos podrían estar impulsados por intereses políticos.
Durante el gobierno de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, una veintena de grupos han intentado partir hacia el norte desde la frontera sur de México, pero ninguno lo ha conseguido, ya que han sido desintegrados entre Chiapas y el estado de Oaxaca, aún en el sur del país.
