Don Brawley mezcló las cenizas de su suegro con cemento en 1998 para crear un arrecife artificial. Desde entonces, más de 3000 familias eligieron la misma opción.
En 1998, Don Brawley mezcló las cenizas de su suegro, Carleton “Petey” Palmer, con cemento para hundirlas en el mar, dando origen a Eternal Reefs, una iniciativa que hasta la fecha ha convocado a más de 3000 familias, según informó la organización en su sitio web.
Palmer había expresado antes de morir su deseo de descansar en el fondo del mar, rodeado de vida marina. En declaraciones citadas por Eternal Reefs, Palmer manifestó: “No se me ocurre nada mejor que tener toda esa actividad a mi alrededor todo el tiempo después de mi muerte. Solo asegúrense de que el lugar tenga muchos pargos rojos y meros”.
A partir de esa experiencia, el proyecto combinó los homenajes funerarios con la creación de nuevos hábitats submarinos. Eternal Reefs propone incorporar los restos humanos a estructuras submarinas que permiten el asentamiento de microorganismos y ofrecen alimento y protección a diversas especies.
El primer arrecife conmemorativo se construyó el 1 de mayo de 1998 cerca de Sarasota, Florida. Se moldearon 30 estructuras artificiales de hormigón marino que luego fueron trasladadas al fondo del océano. Para su elaboración se utilizó una tecnología denominada reef balls: esferas de hormigón de superficie irregular y con cavidades que imitan algunas condiciones de los arrecifes naturales.
Según la organización, hasta 2023 se habían instalado más de 2500 estructuras en alrededor de 25 ubicaciones frente a las costas de Florida, Maryland, Nueva Jersey, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Texas y Virginia.
En su sitio web, Eternal Reefs detalla: “Se invita a familiares y amigos a participar, en la medida que lo deseen, en la creación del Arrecife Eterno de su ser querido. Los participantes suelen optar por mezclar las cenizas con el hormigón y personalizar la parte superior del monumento con huellas de manos, mensajes escritos en el hormigón húmedo y pequeños recuerdos personales ecológicos. Todo el proceso de los arrecifes eternos es una experiencia positiva diseñada para sanar tanto el mar como el alma”.
Luego de la ceremonia, la estructura se traslada en barco hasta una zona autorizada para su instalación. Las familias pueden acompañar este momento y recibir las coordenadas para localizar el memorial.
Jane, hija de Palmer y esposa de Brawley, señaló: “No es tanto que se hayan ido, sino más bien: mirá lo que están haciendo ahora”.
La idea de crear arrecifes artificiales surgió años antes. Durante sus vacaciones, Don Brawley y Todd Barber, compañeros de habitación en la Universidad de Georgia, solían bucear en los Cayos de Florida. Allí observaron el deterioro de los arrecifes existentes y comenzaron a buscar alternativas para contribuir a su recuperación. A partir de ese momento, trabajaron en el desarrollo de estructuras de hormigón capaces de ofrecer condiciones favorables para la vida marina. La muerte de Palmer y su deseo de descansar rodeado de peces le dieron una nueva finalidad al proyecto: combinar la restauración ambiental con una forma diferente de despedir a los seres queridos.
