La mujer, que se mudó a Málaga en 2024 y regresó a la Argentina en 2025, volvió a España en febrero de 2026 para radicarse. En una entrevista, describió los trámites, el mercado laboral y su vida cotidiana.
Rosana Pérez, de 58 años, contó su experiencia de migración a España en una entrevista con el sitio Reporte Popular. Pérez, cuyos padres eran españoles, se mudó a Málaga en 2024, regresó a la Argentina en 2025 y volvió a España en febrero de 2026 con la decisión de radicarse.
En 2024, a los 56 años, viajó a España por primera vez para vivir un período de un año. Al regresar a la Argentina en 2025, declaró: “Pensé que todo seguiría estando como lo había dejado, pero encontré una realidad que sentí todavía más difícil, y algo dentro de mí hizo clic: comprendí que mi lugar ya no estaba allí”.
En febrero de 2026 volvió a Málaga. Sobre el trámite de su documento español, relató: “A los pocos meses de llegar fui a la policía para tramitar mi nuevo DNI español. Ahí pasó algo que me impactó: me asignaron otro número, otro documento. Yo era la misma Rosana, con mis 58 años, mi historia y mis recuerdos, pero ahora tenía un nuevo número de identidad”.
Pérez describió los cambios en su vida material: dejó un departamento en Buenos Aires, su casa propia y a su hijo de 26 años, y viajó con su perro de diez años. “No hay decisión de emigrar que vuelva sencilla esa distancia, aunque una sea adulta y sepa que los hijos tienen sus propias vidas”, afirmó.
Durante cuatro meses trabajó en el Duty Free del aeropuerto de Málaga. Con un inglés básico, se comunicaba con gestos y paciencia. “Me demostró que no siempre necesitamos tener todas las herramientas antes de empezar; a veces aprendemos precisamente porque nos animamos a hacer algo que nos supera”, sostuvo.
Actualmente busca oportunidades laborales y realiza un curso de barista. “Sé que el mercado laboral tiene sus dificultades y que las puertas empiezan a cerrarse con la edad. Me preocupa encontrar estabilidad, pero no quiero que el miedo decida por mí”, declaró.
En Málaga, contó que tiene un círculo de amistades: “A Clau la conocí casi por casualidad, en su bar. En apenas quince minutos se contaron sus historias de vida en Argentina y desde aquel día nació una amistad muy especial. Con el tiempo, San también se convirtió en parte de ese círculo tan cercano. Hoy son mis hermanas de la vida”.
Sobre su futuro, expresó: “Cuando pienso en el futuro, deseo construir una vida estable cerca de mis afectos, trabajar y disfrutar de las cosas sencillas. Tras 18 años divorciada, también me gustaría encontrar un compañero de vida con quien reírme, viajar y conversar durante horas”.
Pérez también se refirió a sus herramientas personales: “La numerología —que forma parte de mi vida y trabajo— me dio el lenguaje simbólico para conectar con el momento; lo viví como un impulso para confiar en mí, tomar la decisión y hacerme responsable de mi destino. La psicología me ayudó a mirar hacia adentro y a entender que muchos miedos no eran míos, sino heredados de mis padres, quienes emigraron por necesidad”.
Para finalizar, dejó un mensaje: “Si algo me gustaría transmitirle a otras mujeres es que tenemos derecho a preguntarnos qué queremos para nosotras. Los años y los cambios vitales no son el final de nuestros proyectos. Quizás no tengamos la energía de los veinte, pero elegimos con mayor conciencia y no renunciamos a la posibilidad de que algo bueno suceda”.
