La Comisión Europea coordinó este martes reuniones con Europol y autoridades nacionales de ciberseguridad tras los ataques que alteraron sistemas de refrigeración en supermercados de al menos nueve países. En paralelo, seis vuelos comerciales recibieron falsas amenazas de bomba y realizaron aterrizajes de emergencia.
La Comisión Europea reunió este martes a responsables de Europol, la agencia de cooperación policial de la Unión Europea, y a las autoridades nacionales de ciberseguridad para coordinar la respuesta a los ciberataques que alteraron el funcionamiento de sistemas de refrigeración en supermercados de al menos nueve Estados miembros, entre ellos Alemania, Italia y Portugal.
Los ataques, registrados inicialmente el domingo por la noche y el lunes, provocaron que las temperaturas de los frigoríficos industriales alcanzaran hasta 50 grados Celsius en algunos casos, lo que obligó a desechar los alimentos almacenados. Las primeras explicaciones indican que buena parte de los establecimientos afectados no habían actualizado sus sistemas de control de refrigeración, pese a las advertencias emitidas tras un ciberataque contra supermercados franceses el pasado 12 de octubre.
El comisario europeo de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen, afirmó que los ataques constituyen un intento deliberado de alterar las cadenas de suministro alimentario europeas y erosionar la confianza de los ciudadanos en las autoridades. Hansen encuadró estos hechos en el concepto de guerra híbrida.
La empresa de ciberseguridad Forescout informó este martes que identificó al menos 13.000 servicios de gestión de refrigeración accesibles a través de internet en 99 países. Según el informe, el 80% de los dispositivos analizados de uno de los fabricantes señalados, Danfoss, funcionaban con versiones de firmware que no habían sido actualizadas tras los ataques anteriores.
En paralelo, al menos seis aviones de pasajeros realizaron aterrizajes de emergencia tras recibir falsas amenazas de bomba. Las alertas provocaron cierres de aeropuertos y, en algunos casos, la movilización de aviones de combate para escoltar a las aeronaves. En ninguno de los vuelos se encontraron explosivos ni se confirmó la presencia de secuestradores.
Entre los incidentes se registró el desvío de un Boeing 737 MAX de la aerolínea polaca LOT que cubría la ruta entre Varsovia y Londres-Heathrow al aeropuerto de Modlin. También se desviaron un vuelo de SAS entre Copenhague y Varsovia; otro de Ryanair que viajaba desde Manchester hasta Murcia; dos vuelos de Ryanair procedentes de Lisboa y Dublín con destino a Roma —el segundo escoltado por cazas italianos—; y otro de Wizz Air que cubría la ruta entre Bérgamo y Sofía.
El diario Financial Times recogió este martes valoraciones de analistas que consideran que la concentración de amenazas contra vuelos comerciales en un intervalo reducido podría responder a una operación deliberada y coordinada, especialmente porque algunas alertas se produjeron de forma prácticamente simultánea. Hasta el momento no se ha demostrado que las amenazas contra los aviones y los ciberataques contra los supermercados tengan un origen común.
Algunos diplomáticos europeos, bajo condición de anonimato, señalaron hacia Moscú como posible responsable, aunque ninguna autoridad ha confirmado oficialmente esa atribución. El gobierno italiano anunció que movilizó a sus servicios de inteligencia para investigar los ataques contra los supermercados.
