Dos trenes de alta velocidad colisionaron este miércoles a las 8:54 en el kilómetro 118 de las vías, entre Urda y Orgaz, provincia de Toledo. El impacto provocó al menos 68 muertos y decenas de heridos, y obligó a interrumpir el servicio ferroviario entre Madrid, Ciudad Real y Andalucía.
Dos trenes de alta velocidad chocaron este miércoles a las 8:54 en el kilómetro 118 de las vías, entre las localidades de Urda y Orgaz, cerca de la estación de Urda, en la provincia española de Toledo. El impacto dejó al menos 68 muertos y decenas de heridos, según informaron las autoridades. Dos vagones cayeron por un terraplén y se interrumpió la circulación ferroviaria entre Madrid, Ciudad Real y Andalucía.
La colisión involucró a un tren de Renfe, identificado como AVE 2080, que había partido de Madrid a las 8:04 y transportaba a 397 personas, y a una formación de Iryo, la 6076, con 147 pasajeros y un bebé. Ambos convoyes circulaban en dirección a Sevilla. Según los primeros testimonios, el tren de Renfe embistió desde atrás a la formación de Iryo que se encontraría detenida. Tras el choque, los dos últimos vagones del tren de Iryo cayeron por un terraplén y otros coches descarrilaron.
La portavoz de la región de Castilla-La Mancha detalló en declaraciones a TVE que en el tren AVE de Renfe iban 397 pasajeros y en el Iryo, 147 viajeros y un bebé. El alcalde de Los Yébenes, Jesús Pérez, describió la zona donde ocurrió el choque: “Es la zona de los montes de Toledo, una zona de bosque mediterráneo”, explicó sobre el área cercana a Urda.
Las primeras hipótesis sobre las causas del siniestro apuntan a un posible error del operador de la formación de Renfe, que habría recibido o ejecutado una indicación equivocada debido a un desperfecto en el sistema principal de señalización. Esa posibilidad forma parte de las líneas iniciales de investigación y no constituye una conclusión definitiva. Las condiciones meteorológicas no serían un factor determinante, según la plataforma digital Meteored: “No hay niebla, ni ha llovido recientemente, ni hace viento… Está totalmente descartada la meteorología”, señaló el medio especializado.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, informó a través de la red social X que se está intentando reunir “toda la información posible” sobre el siniestro. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, suspendió su agenda para seguir la evolución del accidente y expresó: “Consternado ante el grave accidente de trenes en Toledo”. Además, señaló que los equipos de emergencia trabajaban en el lugar para asistir a los afectados y garantizar su seguridad, en coordinación con las distintas administraciones involucradas. “Mi cariño, solidaridad y apoyo a todas las víctimas y sus familias”, agregó.
La Casa Real española manifestó su conmoción a través de un mensaje publicado en X: “Estamos conmovidos y preocupados por el accidente ferroviario en Urda (Toledo). Acompañamos en su tristeza a las familias y seres queridos de los fallecidos y enviamos nuestro cariño a los heridos y personas afectadas. Nuestro apoyo también a los equipos de emergencia y a todos los que están trabajando en la zona para ayudar en lo posible en estas circunstancias”. El rey Felipe VI lamentó el “terrible accidente” y transmitió sus condolencias a los familiares de las personas fallecidas, según la agencia EFE. Durante sus declaraciones, reconoció el trabajo de los equipos desplegados en la zona y dedicó palabras de aliento a los servicios de emergencia, incluida la Unidad Militar de Emergencias. El monarca explicó que tenía “pendiente retornar” a Madrid para seguir de cerca la evolución de la emergencia y conocer más detalles sobre lo sucedido. En ese momento, se encontraba en la provincia de Valencia, donde asistía a unas maniobras militares. Distintos actos públicos fueron suspendidos en España como señal de duelo por la tragedia.
Renfe informó que la circulación ferroviaria entre Madrid, Ciudad Real y Andalucía permanecía interrumpida. La suspensión afectó a los servicios que conectan la capital española con distintos destinos del sur del país, mientras se desarrollaban las tareas de emergencia y las primeras actuaciones para esclarecer las causas del siniestro. El accidente se produjo nueve meses después de la tragedia ferroviaria de Adamuz, en Andalucía, donde murieron 46 personas.
