El diputado nacional Máximo Kirchner encabezó anoche el cierre del acto por el 16° aniversario de la muerte de Néstor Kirchner en el microestadio de Lanús, donde convocó a la militancia a trabajar por la libertad de Cristina Fernández de Kirchner y por su regreso a la Casa Rosada.
El diputado nacional Máximo Kirchner cerró anoche el acto por el 16° aniversario de la muerte de Néstor Kirchner en el microestadio de Lanús. Durante su discurso, formuló una serie de preguntas a los presentes: “¿Vamos a trabajar para que un argentino y una argentina llegue a la Casa Rosada para defender a su pueblo? ¿Vamos a dejarnos el cuerpo y la piel para cambiar este destino? ¿Vamos a liberar a Cristina? ¿La vamos a hacer presidenta?”, ante lo cual los asistentes respondieron afirmativamente.
En su alocución, Kirchner presentó a la expresidenta como referencia del peronismo de cara a 2027 y afirmó que Cristina “se prepara porque tiene la convicción de que si vuelve a tener la oportunidad de ejercer sus derechos políticos, tiene la vocación de representar a los argentinos y argentinas”. Agregó: “Es ella”.
Asimismo, dirigió un mensaje hacia el interior del espacio político: “Muchos quieren ocupar el lugar que tuvo Cristina en la Casa Rosada, pero saben muy bien que si gobiernan para los argentinos y argentinas, también cuando concluyan sus mandatos irán por él y no quieren ocupar el lugar que ocupa Cristina hoy. No quieren, tienen miedo muchos y muchas”, y reclamó “romper la inercia conformista de los dirigentes con miedo”.
Kirchner transmitió el saludo de su madre y relató que, al ver el video de Néstor proyectado en el acto, ella le comentó que su padre decía “cosas que decimos nosotros ahora”. “Y claro, era la conducción. Ahora sos vos”, agregó. También sostuvo que a la exmandataria “le han restringido las visitas” y que hoy tiene “muchas más restricciones que los genocidas”.
El diputado apeló a la historia del peronismo para pedir unidad y recordó que en ese mismo estadio, hace 24 años, un congreso partidario no logró ponerse de acuerdo y el PJ fue a elecciones con tres listas. “Recuerdo, para que tengamos la inteligencia en el presente, teniendo a Cristina que no nos vuelva a pasar lo mismo”, señaló. En el repaso del gabinete de su padre, se refirió al secretario de Turismo nacional, Daniel Scioli: “Hay que ser vicepresidente de Néstor y terminar de bastonero de Milei”.
El acto coincidió con el cumpleaños número 81 de Luiz Inácio Lula da Silva, a quien Kirchner saludó tras su triunfo en el balotaje brasileño. Destacó que, cuando el líder del PT estuvo preso, “el PT no se dividió” y ningún dirigente lo vio como “una oportunidad”. “Si el pueblo brasilero lo pudo hacer, no tengo dudas que el pueblo argentino también lo va a poder hacer el año que viene”, sostuvo.
Respecto del Gobierno, Kirchner definió el actual como “un modelo económico agotado, sostenido artificialmente por el Tesoro de Estados Unidos”, país al que calificó como “una guarida de fascistas” donde “están escapando también los Bolsonaros ahora”. Criticó al presidente Javier Milei por reírse “de su pueblo” desde la Casa Rosada y lo cuestionó por ir “corriendo y saltar como un koala” a abrazar al mandatario estadounidense.
También rechazó la privatización de AySA y la venta de Profertil, y contrapuso los dos gobiernos: “Tres años después de Javier Milei, la Argentina entra en recesión. Tres años después de Néstor Kirchner, la Argentina cancelaba la deuda con el Fondo Monetario Internacional”.
Como propuesta, planteó “justicia fiscal para el equilibrio social” y que “los que más ganan, más pongan”, además de mejorar salarios y jubilaciones y poner Vaca Muerta y el litio al servicio del desarrollo nacional.
El diputado asumió además las responsabilidades del gobierno de Alberto Fernández: “Claro que nos hacemos cargo”, dijo, y explicó que esa alianza se armó “porque había que ganar”. Luego reclamó que “los Saguier, los Magnetto y los Rocca se hagan cargo de Milei”, y advirtió que esos sectores buscarán “cambiar de presidente pero no de modelo económico”, como, según dijo, ocurrió en 1999.
Tampoco faltaron críticas a Mauricio Macri, a quien definió como el “mayor símbolo de impunidad en la Argentina”, y a la Corte Suprema, cuyos integrantes describió como “tres tristes personas encerradas en un despacho” que “no pagan impuestos” y deciden “sin que nadie los vote”. En el cierre, dejó una definición personal: “Mi único acuerdo, y esto corre por mí, es con ustedes, con los trabajadores y con las trabajadoras argentinas y con el pueblo argentino”.
