En el ciclo Ronda de Investigación por +Perfil, la periodista Paula Bistagnino expuso sobre el libro Los Malos, editado por Leila Guerriero, que reúne perfiles de 14 personas condenadas por crímenes atroces en América Latina.
En el marco del ciclo Ronda de Investigación por +Perfil, la periodista Paula Bistagnino presentó el libro Los Malos, editado por Leila Guerriero, que compila 14 perfiles de personas responsables de crímenes atroces en América Latina. La obra incluye historias de 11 hombres y tres mujeres, entre ellos torturadores de dictaduras, sicarios y criminales vinculados a redes de explotación.
Bistagnino planteó durante su exposición: “¿Quiénes son los más malos de América Latina? Es un ranking casi imposible de hacer”. Asimismo, explicó que Guerriero asumió el trabajo editorial con conciencia de los riesgos de reconstruir vidas atravesadas por la violencia. Citó a la editora: “No hay una cosa que sea una pureza 100% de maldad en una persona”. Y agregó: “Sin embargo, que haya otras luces sobre esa vida no significa que esas luces se las tengan que mostrar como rasgos de humanidad. La humanidad es todo, es el completo de esa persona. Y esa persona efectivamente cometió esos crímenes atroces”.
La periodista también cuestionó la idea de que las experiencias traumáticas expliquen por sí solas la transformación de alguien en criminal. “Un malo no se hace malo por culpa de una fatalidad”, señaló, y recordó: “Hay mucha gente a la que le pasan cosas horrendas y, sin embargo, no sale a torturar a sus vecinos, ni rapta mujeres para venderlas en prostíbulos espantosos”.
Entre los perfiles destacados, se encuentra Manuel Contreras, ex jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) durante la dictadura de Augusto Pinochet. El periodista chileno Juan Cristóbal Peña reconstruyó su trayectoria a partir de entrevistas con personas de su entorno, familiares y compañeros de detención. Bistagnino describió el trabajo como “un auténtico perfil” y recordó que Contreras fue condenado a 505 años de prisión por distintos delitos.
Otro caso es el de Ingrid Olderock, integrante de la estructura represiva chilena, conocida como “la mujer de los perros”. Según Bistagnino, entrenó perros para que abusaran sexualmente de detenidos durante las sesiones de tortura. Olderock negó las acusaciones y nunca fue condenada.
El eje que conecta estas historias es la discusión sobre cómo narrar a quienes cometieron crímenes de lesa humanidad sin reducirlos a figuras ajenas a la sociedad que los produjo ni minimizar sus responsabilidades. Para Bistagnino, el contexto político e institucional es fundamental para comprender cómo pudieron cometerse esos delitos. “Para que haya un Manuel Contreras, tuvo que haber una dirección de inteligencia criminal y un Augusto Pinochet, con un aparato represor del Estado, con alguien que pide eso, y que alguien que habilita eso y lo festeja en todo caso”, explicó.
Consultada sobre si es posible humanizar a Jorge Rafael Videla, la periodista sostuvo: “Es que yo creo que su rol de torturador es parte de lo humano, en todo caso, entonces, esa humanización, no sé en qué consistiría, porque contar, relatar, eso también es contar a ese ser humano”. Y cuestionó la idea de buscar una supuesta esencia bondadosa detrás de los responsables de crímenes atroces: “No considero que sea, que exista tal cosa, no me parece, de hecho, una teoría, lo voy a decir en estos términos, medio falopa, respecto de estas teorías espirituales de cómo funcionan las cosas”.
Bistagnino concluyó que los gestos cotidianos o las características personales de un criminal no borran sus acciones. “Eso no lo exhibe de absolutamente nada, nada de todo lo demás que hizo en su vida”, expresó.
