Con el escrutinio concluido, la diferencia a favor de Flavio Bolsonaro sobre Lula da Silva es de 2,3 puntos porcentuales. La segunda vuelta se realizará el domingo 25 de octubre.
Con el escrutinio concluido, la diferencia a favor de Flavio Bolsonaro sobre Lula da Silva disminuyó: 47,2% para el senador derechista, contra 44,9% el actual presidente. Se confirma así la segunda vuelta el domingo 25 de octubre; pero los cómputos no coinciden con lo que anticipaban las encuestas, inclusive aquellas que en esta primera ronda le daban abajo a Lula por solo un punto. Es el caso de la consultora Atlas/Intel.
La distancia es ahora de 2,3 puntos porcentuales para el presidente brasileño que busca su cuarto y último mandato. Restan tres semanas para el balotaje. Entre los factores mencionados por analistas se incluyen una nueva denuncia que comprometa al senador Flávio, o una estrategia de comunicación más contundente del equipo de campaña del Partido de los Trabajadores.
Estos datos indican que la votación en los estados del Nordeste, que siempre dieron un buen volumen de electores al presidente brasileño, esta vez no fueron suficientes para evitar lo que de hecho es un fracaso del líder histórico brasileño. Es probable que en su debilitamiento haya influido un desempeño moderado de su gestión. Después de todo, desde 2023 hasta ahora tuvo que cogobernar con una coalición de centro derecha, dominante en el Congreso, que le restó mucho margen de maniobra en sus planes sociales, y creó una circunstancia muy negativa: el elevado endeudamiento de 80% de las familias brasileñas.
En el gobierno de Lula juzgaron que esa situación, socialmente complicada, podía resolverse con dos medidas: una de ellas consistió en prohibir las apuestas online, con la idea de que era una de las fuentes principales de las deudas. Pero la otra, que tuvo un peso determinante, fue la elevada tasa de interés (entre las más altas del mundo) que impidieron a los ciudadanos hacer frente al pago de préstamos y tarjetas de crédito.
En los 21 días que faltan para la segunda vuelta no es nada fácil considerar como posible una reversión de los porcentajes. Si Flavio Bolsonaro consigue mantener su liderazgo y llegar a la presidencia del país, se sabe cuál será la conducción de la economía: “A tijeretazos” como él mismo definió. Desaparecerán ministerios, habrá un crecimiento importante del desempleo público y, como suele ocurrir con estas “soluciones” vendrá la caída del PBI, del consumo, de la inversión pública. Y a esto se sumará una relación “excelente” con el gobierno de Donald Trump, que no se caracteriza por ser democrático.
