Una perra de aproximadamente tres años, rescatada en Constitución, fue adoptada durante una jornada de adopción en Plaza Almagro el 14 de junio. Sus cachorros ya habían sido adoptados y ella esperaba un hogar.
Una perra de aproximadamente tres años, rescatada en el barrio de Constitución, fue adoptada durante una jornada de adopción organizada por el área de Ambiente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El encuentro se realizó el 14 de junio en Plaza Almagro, en el marco del Día Mundial del Perro Adoptado, que se conmemora cada 23 de septiembre.
Alejandro González, residente de Palermo, relató a LA NACION que junto a su esposa buscaban adoptar un perro desde hacía tiempo. La dueña del departamento donde viven les compartió la información de la jornada. Al llegar, se interesaron por otro perro adulto, pero la adopción no avanzó. Cuando estaban a punto de regresar, decidieron esperar el siguiente desfile de animales. En ese momento apareció la perra, entonces llamada Melba, que se acercó a la esposa de González y le dio una lamida.
Al manifestar su intención de adoptarla, les informaron que la perra había sido rescatada en Constitución, tenía aproximadamente tres años y recientemente había sido mamá. Sus cachorros ya habían sido adoptados. La pareja brindó sus datos, atravesó una evaluación y firmó la documentación. Poco después, escucharon por los parlantes de la plaza que Melba había sido adoptada. La organización colaboró con el traslado hasta Palermo.
La primera noche, la pareja no contaba con alimento, collar ni correa. González salió a comprar lo indispensable mientras su esposa permanecía con la perra. Al notar que no respondía al nombre de Melba, decidieron llamarla Sakura. «Desde la primera noche quiso dormir con nosotros y no tuvimos ningún problema», recordó González.
La adaptación fue progresiva. Al principio se mostraba nerviosa ante personas desconocidas y reaccionaba ante determinados trabajadores de limpieza con uniforme durante los paseos. Con el paso de las semanas, comenzó a reconocer el departamento como su hogar. «Se convirtió en una alegría instantánea desde que llegó a casa. El impacto de felicidad que ha tenido particularmente en mi esposa es inmenso. Sakura iluminó este hogar», expresó González.
Tres meses después de la adopción, la rutina de Sakura incluye paseos de unos cinco kilómetros los fines de semana hasta los Bosques de Palermo. Puede permanecer sola sin romper objetos y pasa gran parte del día acompañada, ya que ambos dueños trabajan desde casa. Según González, también se hizo conocida entre los vecinos y tiene una «madrina» a la que visita diariamente. «Hoy en día a Sakura se la ve feliz. Ya definitivamente considera este lugar su hogar y a nosotros su familia», aseguró.
Cómo funcionan las jornadas de adopción en la Ciudad
Las jornadas impulsadas por Animales BA buscan conectar a organizaciones rescatistas con personas interesadas en incorporar perros y gatos a sus familias. Ofrecen servicios gratuitos de sanidad, como vacunación antirrábica y castraciones. Uno de sus objetivos es aumentar las posibilidades de adopción de perros adultos. También se exhiben animales que no pueden concurrir presencialmente mediante carteleras de difusión.
Según los datos proporcionados sobre el programa, en lo que va de 2026 se realizaron 19 jornadas y se concretaron 250 adopciones de perros y gatos, de las cuales 126 correspondieron a perros. Además, se implementó una modalidad semanal que busca llevar las actividades progresivamente a las 15 comunas porteñas.
Sakura fue una de esas adopciones. Después de ser rescatada junto a sus cachorros y permanecer a la espera cuando ellos encontraron familia, una última vuelta por la plaza terminó cambiando su historia. Para González, la experiencia dejó un mensaje: «Espero que nuestra historia sirva de motivación e invitación a todas las personas a darle la oportunidad a un perro rescatado».
